Un gran manchón rojo construido por los cuerpos de 1500 alumnos de escuelas argentinas cubrió ayer buena parte de la explanada de acceso del complejo de ciencia y tecnología Tecnópolis.

La actividad fue preparada por el ministerio de Educación y el de Salud. Los respectos ministros de cada área estuvieron presentes y remarcaron la importancia de crear conciencia sobre este tema, en el Día Nacional del Donante Voluntario de Sangre.

Los alumnos llegaron desde las provincias de Buenos Aires, La Rioja, Formosa, Corrientes y Catamarca, quienes además de formar la gota gigante pudieron recorrer la muestra de Tecnópolis.

Además del propósito concientizador, la actividad tenía como objetivo superar a una de similares características realizada este mismo año en Noruega. En ese caso, la cifra de participantes había llegado a 1400, por lo que las autoridades confirmaron que tramitarían ante el libro Guinness la validación de lo ocurrido ayer en Tecnópolis como la mancha de sangre más grande del mundo.

La importancia de la donación voluntaria tiene que ver con una limitación que aún tiene la ciencia: no se puede fabricar sangre, por lo que la única forma de acumular reservas que permitan operaciones y transfusiones es mediante la donación de persona a persona. Según estudios realizados, el comportamiento de los argentinos respecto a esta práctica es ambiguo: si bien una gran mayoría reconoce la importancia de donar, sólo uno de cada diez lo hace en forma regular. En general, las personas se muestran proclives a la donación para casos de cercanía familiar o de amistad, pero aún queda un camino muy largo por recorrer para instalar la necesidad de la donación regular.

Según las autoridades del Instituto de Hemoterapia de la Provincia de Buenos Aires, la cifra de donantes viene en aumento en los últimos tiempos: calculan que durante 2010 donaron sangre 100.000 personas más que los que lo hicieron en el 2009. Algo que mejora la perspectiva, pero que aún está lejos de estar resuelta. Un caso cotidiano de escasez de sangre se vive en los partos, donde la mujer sufre algún grado de hemorragia. En casos extremos esto puede acarrear la muerte de la madre si el hospital no cuanta en forma inmediata con la sangre necesaria para asistirla. En esos casos, no hay tiempo para la búsqueda de donantes particulares y se debe solucionar con lo que exista en el banco del hospital, lo que marca la importancia de contar con un stock permanente que, hasta un nuevo avance científico, sólo puede ser aportado por los donantes regulares.


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