El Gobierno salió ayer a desestimar que este año el país deba importar carne vacuna, para cubrir los faltantes que los dirigentes rurales aseguran están a la vuelta de la esquina por la mala política gubernamental hacia la actividad.
El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, fue el encargado ayer de replicar las advertencias que el domingo, desde Neuquén, hizo el presidente de Sociedad Rural (SRA), Hugo Biolcati, respecto de que este Bicentenario, la Argentina iba a tener que importar carne. En ese contexto, el dirigente alertó sobre la faena de vacas, que supera al 50% de los animales enviados al matadero. “Esto significa que estamos hipotecando el futuro de la actividad”, expresó. Ayer, Domínguez apuntó: De ninguna manera vamos a tener que importar carne, 2009 fue el año de mayor consumo histórico de carne, llegamos al nivel de 74 kilos por persona en el consumo, cuando la media de los países más desarrollados anda en 45 o 50 kilos”. La situación de la ganadería bovina volvió al eje de la discusión pública, luego de que la carne al consumidor registrara aumentos de 40% en meses de dos meses, como consecuencia de un reajuste en los precios pagados al productor, tras cuatro años de valores prácticamente iguales y luego de la peor sequía de los últimos 50 años que diezmó los rodeos vacunos. En ese marco, el Mercado de Hacienda de Liniers viene siendo una referencia de lo que sucede a nivel nacional: poca oferta de animales y precios en alza. Ayer ingresaron apenas 1.686 animales a Liniers, uno de los envíos más bajos para un lunes en lo que va del año. Operadores de esa plaza explicaron que el escaso ingreso estuvo relacionado con las restricciones a la circulación de camiones en las rutas, ante el recambio turístico. No obstante, de 30.000 a 40.000 cabezas que ingresaban para esta época por semana, en el primer mes del año se redujeron a entre 6.000 y 7.000. Los precios fueron mejorando y se ubican en torno a $ 4,18 para el novillo. Hasta las estadísticas de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), que surgen de las informaciones de las plantas frigoríficas de todo el país, dan cuenta del reacomodamiento de valores al productor: el índice Novillo creció 43% en un año. A fines del primer mes de 2009, esa categoría promediaba $ 2,63 el kilo vivo. El viernes pasado, último día hábil de enero, se pagó a un promedio de $ 3,77. “A los productores agropecuarios lo mejor que les pudo pasar es la recomposición del precio”, enfatizó Domínguez. Y añadió que “el productor no culpa al Gobierno, el productor está contento con el aumento de precios que tiene la carne, y esto tiene dos razones: la primera razón es que ha llovido, hay pasto en los campos y el productor no quiere vender”, sostuvo el funcionario, quien se prepara para lanzar un nuevo Plan Ganadero Nacional en las próximas semanas.

