
Se trata, ni más ni menos, de producir armando un rompecabezas a partir de la variabilidad de los diversos ambientes.
“Es hacer el manejo correcto, en el lugar indicado y en el momento oportuno”, explica Alejandro O´Donnell, asesor de la firma Frontera Agropecuaria, que trabaja con agricultura por ambientes en la zona de Río IV, entre otras regiones.
En este contexto, esta campaña y las anteriores vienen convalidando las ventajas de hacer agricultura por ambientes. En rigor, hay casos concretos de productores y asesores que sirven de ejemplo para observar los resultados que obtuvieron a partir del manejo de la agricultura por ambientes.
O´Donnell es uno de ellos. Para la zona de Río IV, con suelos franco arenosos y niveles de medio a bajos en fósforo, midió el resultado de implementar sólo dosis variable en la refertilización en el cultivo de maíz con nitrógeno líquido (UAN 32) versus un planteo con dosis fija y no variable. Los resultados corresponden a un año climático bueno y siembra en campo arrendado.
Allí, definido un ambiente de alto potencial, otro promedio y un tercero de bajo potencial, se refertilizó con 230,4 litros por ha en el primer ambiente y 129,3 litros en el segundo. En el tercero no se refertilizó. Por el contrario, el planteo con dosis fija, sin definir ambientes, implicaba refertilizar con 160 litros por ha.
En concreto, según O´Donnell haber aplicado dosis variable reportó un ingreso de 29,69 dólares por hectárea por encima del planteo con dosis fija.
Además, también hay un plus con dosis variable de semilla. En este punto, definido un ambiente de alto y otro de bajo potencial, con dosis variable de semilla en maíz hubo un ingreso adicional de 5,5 dólares por ha versus un planteo con dosis fijas.
Para tener en cuenta, mientras en el ambiente de alto potencial se pusieron 72.300 semillas/ha, en el ambiente de bajo potencial fueron 51.200 semillas por ha. Con dosis fijas, sin definir ambientes, se planteaba un modelo con 72.000 semillas/ha.
Más experiencias
Otro caso
En la zona de Daireaux, en una región con bastante heterogeneidad por suelos con distintos porcentajes de arena, retención hídrica y materia orgánica, la firma Espartina viene trabajando hace 6 años con la agricultura por ambientes. Allí, entre otros resultados, el fósforo variable está teniendo un impacto muy fuerte en los costos en maíz, trigo, soja y girasol. Esto debido a que los ambientes más productivos, bajos, por ejemplo, son muy pobres en contenido de P. En cambio, las lomas son de alto valor en fósforo, según contó Santiago Liébana, técnico de la empresa.
También hay un impacto por el lado de la densidad en maíz.
Sobre los resultados, Liébana indicó: “Si se habla sólo de la loma, podríamos decir que en ese ambiente para maíz se ahorra hasta 100 dólares por ha -entre semilla y fertilizante por dosis variable-. Por otro lado, quizá en el bajo pueda subir hasta 20/30 dólares por ha (por encima de la dosis fija)”.
Mientras tanto, en el promedio del lote significaría un ahorro de 8 dólares por hectárea por disminuir semilla de maíz en las lomas, y 12 dólares por ha por el fósforo (20 kg PMA) en maíz, trigo, soja y maíz tardío (dosis variable/fija). Según Liébana, a esto hay que sumarle el plus de llegar a rindes más importantes en los mejores ambientes que, a nivel lote, según el cultivo puede ir de 2 a 8 por ciento. “Pero no es constante para todos los años”, aclaró el técnico.
Desde Tandil, Sergio Heer, que se desempeña junto a Ricardo Peralta en Formagro, explicó a modo de ejemplo que en un lote de 46,51 hectáreas la fertilización diferencial permitió aplicar en ese lote 6220 litros menos de fertilizante (UAN).
“Esto hace una diferencia de 113,10 litros menos o, mejor, 45,24 dólares por ha menos en este potrero”, comentó el técnico. Este último número fue en realidad el resultado a favor de la agricultura por ambientes. Por el manejo realizado, al ambiente de alta producción se le aplicaron 365 litros de UAN por ha, 203 litros al de media producción y 0 litros al de baja. En cambio, con dosis fija implicaba un planteo homogéneo de 365 l/ha. En los últimos diez años Formagro “ambientó” y procesó con monitores de rinde más de 500.000 hectáreas.
Guillermo Pailhé, asesor técnico regional de Aapresid en Tres Arroyos, donde una de las limitantes zonales es la profundidad de los suelos, dijo que en el establecimiento Las Lomas, cerca de La Dulce, en girasol se viene realizando por tercera campaña consecutiva con variación del número de plantas por hectárea, variando las plantas por metro lineal.
“Este campo presenta en promedio una reducción de la cantidad de semilla por usar esta práctica del 15% y, además, en las dos últimas campañas se midieron diferencias de 300 y 400 kilos por ha de rinde”, dijo.
En tanto, contó que la familia Calvete, en la zona de La Sortija, hoy tiene un ahorro de semilla en maíz que ronda el 22 por ciento.
Por último, Alejandro Nardone, asesor, relató que en la zona de Cruz Alta (Córdoba), sobre la costa del río Carcarañá, hace tres años se “ingresaron” 90 ha de campo que históricamente fueron pasturas naturales para ganadería. En un suelo con limitantes, allí definieron tres zonas y ahora tienen secuencias de cultivos según los mapas de rinde.
Fernando Bertello
La Nación