“El que abusa de un líquido no se mantiene mucho tiempo sólido.” Charles Augustin Sainte-Beuve, escritor francés.
En la sociedad actual el alcoholismo es un flagelo muy extendido y al que no se lo enfrenta con la intensidad y firmeza que el problema requiere. El hecho de que genere efectos de manera lenta e insidiosa en el ser humano, hace que no se disparen las alarmas, para ayudar al alcohólico. Solamente cuando las conductas sociales, familiares y laborales se han distorsionado mucho, es cuando se intentan tomar medidas de tratamiento.

En el medio rural, el “tomar un vino o una cerveza” es un hecho cultural que implica el compartir un momento con los amigos o compañeros, es decir el convocante y aglutinante de la reunión es el alcohol. Es un hábito con significado social y cultural muy arraigado.
El alcoholismo afecta, todas las clases sociales, todas las edades, ambos sexos y siempre hay muchos factores involucrados en su aparición. Pero hay algunos que son importantes de resaltar ya que pueden ser eliminados.

Ante la falta de expectativas de crecimiento, de desarrollo, de prosperidad personal, de ausencia de ofertas formativas y de actividades nuevas, los individuos se aferran a elementos que le permitan pasar el tiempo ocioso y rutinario, “haciendo algo”. Una de esas actividades de gran arraigo por su accesibilidad y aceptación social, es la bebida. Otros factores como stress, falta de incentivo, problemas económicos, incertidumbre por los mercados, por el clima, etc., son desencadenantes de desequilibrios emocionales que pueden desembocar en el alcoholismo.

Ante estos frágiles estados emocionales el consumo de alcohol se transforma en una salida o escapatoria, luego en algo necesario y cotidiano para la persona. Los efectos de esta adicción empiezan repercutiendo en la familia y el entorno social, para posteriormente trasladarse al ámbito laboral y por último las consecuencias se ven en el cuerpo, con secuelas devastadoras.

A nivel familiar, la mayoría de las veces se trata de negar el problema, realizando modificaciones de las conductas y costumbres entre los miembros del grupo para sobrellevar y ocultar la situación, llegando a tolerar hasta violencia física y psicológica por parte del adicto.

Es en el ámbito laboral en donde más frecuentemente se dispara el alerta acerca del alcoholismo de un trabajador o productor. Por ejemplo un directivo o socio de una empresa agropecuaria, va a ver afectada negativamente la toma de decisiones, la relación con los pares y empleados, con toda la repercusión personal y económica que genera.

En el medio rural, el manejo de maquinaria, tractores, animales, herramientas y agroquímicos hacen del trabajo uno de los más peligrosos, por lo que se impone un perfecto estado de salud físico y psíquico, para no sufrir accidentes. El alcohol enlentece los reflejos, dificultad la visión, altera los sentidos entre otros efectos, por lo que el riesgo de accidentes es altísimo, para el alcohólico, sus compañeros y la sociedad.

También las llegadas tarde, la pérdida de concentración al realizar una tarea, los olvidos, etc., son manifestaciones de un problema real y que se traduce en una disminución de la productividad.

A nivel físico los problemas originados en el alcohol, afectan todos los sistemas apareciendo trastornos digestivos, cirrosis, insuficiencia cardíaca, trastornos mentales, enfermedades de los nervios, etc., todos ellos de una gravedad muy importante.

Pero ¿cuál es la realidad que debe enfrentar un alcohólico? En el medio rural o en las pequeñas comunidades, además de sufrir el “desprecio social”, existen otras problemáticas como ser que la atención y tratamiento (apoyo y tratamiento psicológico, grupos de autoayuda, psiquiatras, etc.) de este tipo de problemas es nulo o escaso.

Las enfermedades desencadenadas por el alcohol, las cuales mayoritariamente son de tratamiento crónico y complejo, requieren de especialistas y de tecnología avanzada, por lo que la persona debe trasladarse, con todos los gastos que ello implica (pasajes, alojamiento, comidas, etc.). Sumado a los costos de medicamentos, en caso de no ser provistos por la salud pública o la cobertura social.

El alcoholismo puede afectar todos los estratos sociales del ámbito rural y de la cadena productiva, generando consecuencias muy nefastas. El productor, contratista, o cualquier otro integrante de la producción agrícologanadera que sufre esta adicción, pierde credibilidad, efectividad y productividad. Por otro lado cuando se reconoce esta adicción en un trabajador, es muy común que sea despedido, sumando la dificultad económica y depresión psicológica que esto genera al alcohólico y que se traduce en un empeoramiento del consumo.

Una sociedad en que las adicciones sean moneda corriente, es una sociedad débil, manipulable y que fácilmente puede ser dominada por otros, ya que carece de fortaleza para sobreponerse o enfrentar problemas. Esta fragilidad social en el medio rural, es mucho más evidente y de allí la importancia de participar en el armado de estrategias de prevención y mejoramiento de la calidad de vida rural y de las pequeñas comunidades.

Para evitar estas situaciones, se debe asumir una actitud preventiva a través de acciones concretas y que se perpetúen en el tiempo.

El estado asume este papel de diferentes maneras. Pero más efectivo es que todos los componentes de la cadena productiva se sumen a un plan estratégico de prevención de adicciones y que consista principalmente en sumar a sus objetivos económicos, otros objetivos, como ser el cuidado y prevención de la salud de sus pilares, que son los productores, trabajadores rurales y habitantes del medio rural.

La planificación, promoción y efectivización de actividades de recreación, formación, perfeccionamiento y proyección laboral para toda la comunidad y para cada uno de los participantes de la producción agrícologanadera debe ser anualmente realizada.

Asimismo las cooperativas, asociación de productores, entidades agropecuarias, empresas, etc, pueden sumar su accionar protector frente a las distintas vicisitudes (climáticas, económicas y sociales) que afectan a los trabajadores y productores, ayudando a mantener la salud mental y psíquica del grupo humano que las compone. 


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