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Agromedicina: La fiebre hemorrágica Argentina siempre está presente
“Es fácil esquivar la lanza, más no el puñal oculto” Proverbio chino. El trabajo y la actividad en el medio rural, ya sea recreativa o laboral, requieren conocer que hay peligros invisibles que acechan.
Uno de esos peligros es la Fiebre Hemorrágica Argentina. Esta enfermedad la produce un virus (Junín), que es eliminado por diferentes tipos de lauchas que habitan en el campo. Estos roedores son pequeños, se reproducen rápidamente, en gran número y son muy resistentes en términos de supervivencia. Aumenta su número principalmente entre marzo y julio, cuando aumentan también los contagios.
Las áreas afectadas son las provincias de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa y el número de personas estimadas que pueden sufrir la enfermedad son 3.500.000. Esta enfermedad ha ido ampliando el área afectada año a año.
Las lauchas de campo que viven en estas provincias dispersan con la orina y la saliva el virus de la enfermedad por cada lugar que recorren, rastrojos, yuyos, galpones, maquinaria, semillas, huertas, etc. Al entrar en contacto con estos lugares contaminados y llevar las manos a la boca, nariz o los ojos se produce el contagio. También a través de lastimaduras en las manos y al tocar alimentos e ingerirlos se puede contraer la enfermedad, que en algunos casos puede ser mortal.
Cuando se produce el contagio, la persona sufre un malestar similar a una gripe: fiebre, cansancio, dolor de cabeza, falta de hambre, dolores musculares, dolor detrás de los ojos, nauseas, vómitos y temblor en las manos. Ante estas molestias, se debe recurrir inmediatamente al médico, ya que la mortalidad de la enfermedad es muy baja cuando se trata precozmente.
Las formas de prevenir la enfermedad son principalmente tres:
1) la vacunación.
2) disminuir el número de roedores.
3) la higiene personal.
La vacuna contra la Fiebre Hemorrágica Argentina se llama Candid 1 y fue desarrollada en Pergamino en el Instituto Maiztegui, forma parte del Programa Nacional de Vacunación y ya hay gran parte de la población vacunada. Se aplica a las personas que viven en zonas donde está la enfermedad y las protege por 10 años.
La disminución y eliminación de las lauchas se puede hacer a través de métodos químicos (venenos) o mecánicos (trampas) y protegiendo los animales que se alimentan de ellos, como las lechuzas, zorros, víboras, chimangos, etc. Mantener desmalezados los caminos, alambrados, cultivos, huertas, alrededor de las casas y galpones es otra ayuda, ya que estos roedores habitan también en los patios o calles de los poblados donde haya malezas.
Es muy importante el lavado frecuente de las manos con agua y jabón, por ello la provisión de agua y el acceso a ella es fundamental. No tocar alimentos, ni llevar las manos a los ojos o la boca, luego trabajar, de estar en contacto con rastrojos, tierra, después de limpiar galpones o estar en lugares al aire libre. En el campo, usar vestimenta que cubra la mayor parte del cuerpo. Cambiar y lavar la ropa luego del trabajo. No acostarse en el suelo. No ponerse en la boca tallos ni semillas. Una hora antes de ingresar a una casa o galpón, abrir las aberturas para que se airee el interior y se elimine el polvo que flota ya que puede tener restos del virus.
Recordar que la vacuna es gratis y en cualquier centro de salud se puede solicitar más información para recibirla.
Dr. Marcos Grigioni
Mail: mgrigioni2@hotmail.com