septiembre
21
Bayer confirma su intención de comprar empresas en la región

Las ventas de agroquímicos en América latina, en especial en Argentina y Brasil, le dieron a Bayer a esta altura mejores resultados de los que esperaba para toda la campaña.
El comienzo de nuestro negocio, en Argentina y Brasil en particular, ha sido extremadamente positivo, indicó a Reuters la jefa de la división CropScience de la química alemana, Sandra Peterson, que agregó que Bayer ahora busca reforzar su negocio de soja en América latina y considera nuevas adquisiciones en este segmento.
El Cronista publicó esta semana el interés de la compañía en ampliarse en el mercado local. Fuentes del mercado señalan a la división de semillas la local Nidera como el objetivo de Bayer, si bien las fuentes de la propia Nidera lo desmienten.
La alemana acaba de obtener en la Argentina la aprobación de un nuevo transgénico para soja, un mercado copado por el gen RR de la mayor semillera mundial, Monsanto, que no la vende en el país sino a través de licenciatarias. Bayer, por su parte, hoy no comercializa semillas de soja en la Argentina, sino que es fuerte en el mercado por los agroquímicos que combaten insectos y plagas de los cultivos.
Según Peterson, la unidad CropScience se beneficia en el segundo semestre del año de una fuerte demanda de sus pesticidas en América latina, el mercado más importante de la división. Las condiciones climáticas favorables, dijo, llevaron a los agricultores a usar insumos en forma más generosa, y la aceptación de nuevos productos de la empresa fue mejor de lo esperado.
Hasta ahora, la campaña de siembra ha sido muy exitosa, dijo Peterson, con casi un año como presidenta ejecutiva de CropScience.
En la Argentina y Brasil, Bayer recibió más pedidos de su fungicida Fox de lo que el grupo anticipó para toda la campaña de cultivo, agregó.
La unidad de Bayer es la segunda mayor productora mundial de químicos agrícolas convencionales, detrás de la suiza Syngenta.
Respecto del negocio en general, Peterson prevé que continuarán los altos precios de las materias primas agrícolas, llevando a los agricultores a esperar buenos retornos por sus gastos en químicos para proteger las cosechas.
Los precios de los productos agrícolas, como la soja y el trigo subieron más de 50% en el segundo semestre de 2010 y en general permanecieron a esos niveles este año, pese a las bajas de la semana.