Desde hace unos años el cultivo de cebada cervecera ha despertado un creciente interés en el centro, medio-oeste y norte de la provincia de Buenos Aires. La habilidad de Scarlett, la variedad más difundida, para alcanzar rendimientos elevados con parámetros por lo general aceptables de calidad bajo condiciones de mediana a alta fertilización, ha dado un particular impulso al cultivo como una interesante alternativa invernal.
A esto se suma la posibilidad de una cosecha temprana (se adelanta unos 7 días según fecha de siembra), característica distintiva de la cebada en comparación con el trigo, un aspecto de singular importancia para los resultados de los cultivos de segunda sembrados a continuación, como es el caso de la soja.
Asimismo, frente al trigo la cebada es más eficiente en el uso del agua, presenta mayor tolerancia a heladas en floración, resiste mejor la salinidad y suelos de baja capacidad de retención hídrica. Además constituye un gran aporte a la sustentabilidad de las rotaciones y puede ser una interesante oportunidad comercial, ya que en los últimos años también se incrementó su rendimiento, superando incluso las tasas de mejora del trigo.
Buscando similitudes, la cebada no difiere del trigo en cuanto a fertilización, implantación (densidad y distanciamiento entre hileras) y manejo (control de malezas y enfermedades) del cultivo.
Como inconvenientes, la cebada presenta un alto riesgo de pérdidas de espigas si la cosecha se retrasa; no siempre alcanza el potencial que pueden lograr las mejores variedades de trigo en buenos ambientes y al momento de su comercialización puede ser rechazada por exceso de humedad.

Ligado al cultivo desde hace más de una década
Continuando con las visitas a productores que realizan cultivos invernales alternativos al trigo en la zona agrícola núcleo (en el número anterior el protagonista se refirió a la colza, y el próximo lo hará sobre arveja), Nuevo ABC Rural viajó a la ciudad bonaerense de Junín para conocer en detalle la experiencia de José Luis Burgos, quien desde hace más de 10 años cultiva cebada en el mencionado distrito del noroeste provincial. En esta zona, por sus irregulares condiciones de suelo y clima, el cereal cervecero es muy adoptado por los productores, aprovechando su mayor rusticidad respecto al trigo.
Sentado a la mesa del comedor de su hogar, Burgos hace un alto en los engorrosos trámites administrativos que debe cumplimentar hoy día un productor agrícola, aparta los papeles y se dispone a dialogar amablemente con este cronista sobre el manejo empleado durante más de una década en sus cultivos de cebada, los resultados obtenidos y las perspectivas para la campaña 2010-11.
“Comencé con la cebada en la temporada 89-90 sembrando unas 180 hectáreas, porque entonces -respecto del trigo- permitía adelantar casi 15 días la siembra de soja de segunda, que podía implantarse el 20-25 de noviembre con mayor humedad y el negocio realmente era la soja, no la fina (como también sucede actualmente)”, recordó el productor, cuyo establecimiento se encuentra ubicado en el límite con el partido de Lincoln junto a la RN 188, a 20 kilómetros de Junín y a 40 de la ciudad cabecera del vecino distrito.
“Además -agregó- la cebada puede sembrarse en suelos overos, y en aquel momento, cuando empezamos, no requería fertilizantes (que ahora sí se aplican) y no había problemas de calidad con las malterías, lo que permitía arriesgar aún menos que ahora con el trigo”.
“A diferencia del trigo, a la cebada te la compran”
Actualmente las malterías son más exigentes en cuanto a calidad, ya que para recibir precios máximos el productor debe entregar granos grandes, con buen nivel de proteína y porcentaje de germinación superior al 98% (aunque la frecuencia de rechazos es baja). Debe recordarse que lo que se entrega a la industria, es una semilla que debe germinar para su posterior proceso de malteado y no un grano para procesar.
Lo cierto es que el hecho de haberse logrado variedades más largas y de mayor potencial de rendimiento, como es el caso de la Scarlett, hizo que la brecha que existía respecto de la cosecha de trigo se haya acortado unos 7 días, pero igualmente sigue siendo una ventaja fundamental para la siembra de soja de segunda. Más allá de eso, Burgos dijo que continúa produciendo cebada por una cuestión de costumbre.
En cuanto a la comercialización, la producción se realiza bajo contrato con las malterías. Éstas proveen la semilla, y en muchos casos también la logística y el asesoramiento técnico y para la compra toman como base la cotización del trigo exportación (aunque ahora, al estar cerrada, ese valor lo rige una cámara arbitral).
En ese sentido, el entrevistado remarcó que “el año pasado nos beneficiamos con la cebada porque si bien es un mercado ‘cautivo’, las malterías compran la producción, a diferencia de lo que ocurre ahora con el trigo, debiendo mendigar a los molinos para que lo reciban, y aún así mucha gente todavía no lo pudo vender”.
En su caso particular, Burgos manifestó que opera con la empresa juninense Junarsa, que intermedia entre el productor y la maltería. De todas maneras, remarcó que al ser un mercado “cautivo”, si las malterías cuentan con abundante producción ,son más exigentes y castigan la calidad, a diferencia de lo que ocurre con el trigo. Claro que también bonifican el contenido de proteína, “aunque no demasiado”, apuntó.

“En la campaña pasada obtuve muy buenos resultados”
El productor de Junín, indicó que en la pasada campaña 2009/10 obtuvo muy buenos resultados, realizando un excelente negocio, ya que en un lote de 180 hectáreas, logró un rendimiento de 38-40 quintales por hectárea. Es un campo de mediana calidad y la implantación se retrasó por la sequía (normalmente en la zona se siembra entre fines de junio y comienzos de julio). Esto disminuye el potencial de rendimiento y genera riesgos de obtener semillas de menor calibre.
“Esperamos una lluvia de 20 milímetros y la sembré el 9 de julio, siempre en directa sobre soja como antecesor, porque sobre maíz no me parece recomendable, y la vendí en diciembre a 625-630 pesos la tonelada, un precio excelente que permite obtener una rentabilidad acorde a lo invertido en el cultivo”, comentó.
A la hora de elegir la variedad, Burgos, aseguró que Scarlett es prácticamente la única opción (la provee la propia maltería y se paga con la cosecha). Es un material de ciclo largo que cuenta con excelente potencial de rendimiento, pero su cosecha es tardía y el adelanto con respecto a trigo no es mayor a una semana.
Manejo empleado durante el ciclo 2009-10
Respecto al manejo del cultivo, “la siembra se realizó con una sembradora estándar de grano fino a 26 centímetros de distancia entre hileras, utilizando 135-140 kilos de semillas por hectárea, colocándole como fertilizante unos 120 kilos por hectárea a la siembra de una mezcla de fósforo (que favorece el macollaje y desarrollo radicular), azufre y nitrógeno (desarrolla mayor número de espigas), para luego reforzarlo con 50-80 kilos de urea por hectárea, antes del período de encañazón”. Entre las principales enfermedades de hoja que atacan a la cebada en la zona, se destaca la Mancha en red (Dreschlera teres), cuyo control con fungicidas es muy efectivo y produce respuestas significativas en el rendimiento si se aplica a tiempo (no hay que superar una incidencia del 40% a partir de encañazón y 30% en escaldadura).
“El año pasado, debido a la sequía, no hubo problemas de Mancha en red, que provoca manchas en las hojas en los primeros estadíos de la planta, derivando a los 15 días en su muerte si no es tratada, poniéndose amarilla, secándose y obligando a resembrar el lote”, explicó el productor de Junín.
Normalmente, una vez sembrada la soja, se debe aplicar glifosato para combatir a la cebada ‘guacha’ que queda en el lote. “Pero este año -apuntó- debido a la gran cantidad de humedad, a los 15 días de sembrada la soja de segunda, la cebada desapareció por un intenso ataque de Mancha en red, por lo que no fue necesario aplicar un herbicida para combatirla”. Respecto a los insectos, Burgos, señaló que “en algunos años el mismo pulgón que ataca al trigo lo hace con la cebada al momento de su nacimiento (1-2 hojas), mientras que momentos antes de la cosecha puede aparecer la oruga cortadora, muy peligrosa porque corta la espiga ya granada, provocando una disminución del rendimiento de un 20 al 30%”.
En tanto, manifestó que la cosecha de cebada se realiza normalmente como en el trigo: “la temporada pasada debido al retraso de la siembra (9 de julio), cosechamos entre el 8 y el 10 de diciembre”, dijo.

Luciano Venini 


2 Responses to “Cebada cervecera, un cultivo para jugar de anticipo”

  1. mario Says:

    nota de cebada interesante

  2. LUisa Faya Says:

    Muy interesante la nota, pero me gustaría cual es actualmente el valor de de la tonelada actualmente, ya que en las listas de los diarios generalmente no sale. Es para vender a maltería.

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