
La ley argentina obligó desde este año a mezclar el gasoil con 5 % de biodiésel, pero la industria del sector sostiene que el gobierno podría subir la proporción al 10 %, en la búsqueda de bajar las compras de gasoil al exterior para mejorar la balanza comercial.Argentina quiere reducir sus importaciones de gasoil obligando a las firmas energéticas a mezclar más biocombustible elaborado con aceite de soja con el derivado del crudo el próximo año, según anticipó un industrial del sector.La ley vigente, que estipula que todo el gasoil comercializado en el país debe contener un 5 por ciento de biodiésel, entró en vigencia a inicios del año en la Argentina, pero el gobierno está evaluando ahora elevar al 10 por ciento la cantidad que debe mezclarse, en un intento por reducir las importaciones del gasoil para proteger su balanza comercial, que retrocedió un 77 por ciento en marzo.
“El Gobierno tiene la convicción de las ventajas que trae la producción y uso de biodiésel, ya que contribuye a mejorar el medio ambiente, a diversificar la matriz energética y a reducir las importaciones de gasoil”, dijo Claudio Molina, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno (AABH). “La decisión política de aumentar el corte está tomada”, agregó.
El Gobierno mantiene en estos momentos conversaciones con la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), dijo Molina, que cree que los productores de automóviles accederán a una mezcla inicial del 7 por ciento, que luego sería elevada a 10 por ciento. “El cronograma aún no está definido. Arriesgando una fecha, pienso que a partir de enero de 2011 se implementará el B7 (mezcla del 7 por ciento), de manera obligatoria”, señaló el titular de la AABH en declaraciones a Reuters.
La capacidad de producción de biodiésel de Argentina es de 2,5 millones de toneladas por año. La actual disposición de una mezcla del 5 por ciento representa unas 800.000 toneladas del producto, según la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) que nuclea a empresas productoras de gran escala, por lo que un mayor uso local del combustible reduciría sensiblemente las exportaciones del producto, salvo que la actividad logre atraer mayores inversiones para incrementar su capacidad productiva.
En los últimos años, la Argentina ha importado cada vez mayores cantidades de combustibles, principalmente gasoil y gas comprimido.