
La campaña agropecuaria de 2009 estuvo cargada de incertidumbres y de malos resultados debido a los desaciertos de la política nacional para el campo y también por la impiadosa sequía que afectó a casi todo el país por igual.
La actual campaña, por suerte, tiene un buen desarrollo en cuanto a la producción, ya que el clima y el esfuerzo constante de los hombres de campo por mejorar las tareas culturales ayudaron a que los pronósticos de cosecha, en cuanto a resultados de rendimientos en lotes implantados, sean bastantes halagüeños.
Los productores tucumanos de granos que actualmente están cosechando deben enfrentarse a retenciones altísimas, precios de insumos descontrolados, aumentos de mano de obra y labores permanentes, mientras que la caída de los precios de los granos y el cierre de las exportaciones están afectando una gran porción de la rentabilidad del sector.
Por su lado, los cañeros y también los industriales azucareros vienen de un buen año económico y las perspectivas para la zafra 2010 también se estima que serán beneficiosas.
Los arandaneros y los productores hortícolas vienen atravesando momentos difíciles en los últimos años, a raíz de las pérdidas de producciones por efectos del clima y los elevados costos de la intensa mano de obra que demandan estos sectores en la población rural.
En cuanto a la actividad citrícola, que ya está trabajando en los envíos de fruta fresca a los mercados internacionales y de frutas a las industrias locales para su proceso, se enfrentaron a un comienzo complicado por la discusión salarial.
Optimismo y solidaridad
Con todas estas idas y venidas que complican las actividades, el productor sigue adelante pensando en el futuro y no vuelve la vista atrás para no distorsionar su objetivo ni modificar su optimismo.
Si bien las cosas no están como todos los productores quisieran, la solidaridad que los caracteriza continua materializandose con el apoyo al Banco de Alimentos de Tucumán, que funciona basado en el gran esfuerzo de sus dirigentes en beneficio de más de 100 comedores e instituciones de bien público.
En estos lugares se brinda comida a más de 12.000 personas entre niños, jóvenes, adultos y abuelos en situación de pobreza. El Banco de alimentos comenzó el trabajo programado para este año con su Campaña del Agro, junto con los productores tucumanos de granos y con los directivos de la Sociedad Rural de Tucumán.
También en las actividades previstas se incluye una “chocleada”, por primera vez en Tucumán. Se desarrollará a principios de mayo y consiste en la cosecha de una hectárea de choclo -donada por un productor- a cargo de alumnos de escuelas secundarias, con el objetivo de distribuir el alimento entre los más necesitados, a la par de crear responsabilidad social entre los jóvenes para generar ayuda económica para las instituciones más necesitadas.
El Banco de Alimentos trabaja con el sector azucarero en la Campaña Zafra con donaciones de azúcar para lanzarla a mediados o fines de mayo, y también en la recuperación de frutas y verduras con el Mercofrut.
Donaciones y canje por leche
En el programa Productos de la Tierra se engloban las donaciones que llegan del campo, como papa, porotos, limones, arándanos, por excedentes de producción, cosechas sin precio o simplemente donaciones para la obtención de fondos o para el canje de productos necesarios para alimentar a los chicos y ancianos en los comedores beneficiados. En este sentido, el Banco de Alimento trueca una tonelada de granos por leche para unos 3.000 chicos y ancianos.
Las donaciones del campo a esta obra benéfica se encuentra bien orientada y manejada por un destacado grupo de personas que administra y orienta todas las donaciones para el bien de los más necesitados. En ese plantel se encuentran profesionales, amas de casa, jubilados y también extranjeros que trabajan en el bienestar de los tucumanos.
La actual crisis afecta a todo el mundo y seguramente también sus coletazos se harán sentir en instituciones sin fines de lucro como el Banco de Alimentos. Pero los productores están dispuestos a seguir apoyando de cualquier manera este tipo de emprendimiento benéfico, ya que forma parte de los desafíos personales y de proyectos comunitarios del sector.
Los hombres de campo siguen esforzándose en su práctica solidaria y el ejemplo arriba mencionado demuestra lo dicho en esta columna. Los necesitados merecen que todos hagamos un esfuerzo en favor de ellos. Los productores y la población en general tienen ante sí la posibilidad de invertir en una obra tan bien concebida, como lo es el Banco de alimentos de Tucumán.
Gustavo Frías Silva
La Gaceta