Tal como informó EmpresasNews el 18 de mayo último y a raíz de las bajas temperaturas que se registran en todo el país, las restricciones a la industria aparecieron esta semana en unas 80 compañías, entre las que se encuentran Profertil, Acindar y Siderar. Este conglomerado es el primero que, por orden del gobierno, debe en ceder su gas para mantener abastecido al mercado doméstico.
Pronsato, titular del Ente Nacional Regulador del Gas, aclaró que “ninguna empresa se queda sin gas”, sino que “se hacen restricciones para cubrir la demanda ininterrumpible”, es decir en los sectores donde no hay cortes en el suministro.
El funcionario dijo que se trata de una práctica “programada y planeada”, aclaró que a las compañías se les avisa “por fax o e-email” e incluso remarcó que algunas de ellas, como las siderúrgicas, aprovechan este período para realizar tareas de mantenimiento.
Las aclaraciones formuladas por el funcionario constituirían la respuesta gubernamental al titular de este miércoles del diario La Nación, publicado en los siguientes términos: “Por la escasez, cortaron el gas a la mitad de las grandes empresas. La razón de las restricciones fue, a diferencia de otras épocas, la falta de fluido en los yacimientos”.
Aparte, en otro artículo, el mismo matutino informa que YPF, por encargo de la sociedad anónima energética estatal ENARSA, operará una nueva planta regasificadora de gas natural licuado (GNL) importado en la localidad bonaerense de Escobar, a unos 45 km de la ciudad de Buenos Aires, para estar más cerca del grueso de la demanda.
“En un país en crecimiento, siempre el abastecimiento está corriendo detrás de la demanda”, justificó Pronsato en declaraciones a Radio 10, añadiendo que a fin de mes ingresará a las redes de Buenos Aires un adicional de 5 millones de metros cúbicos provenientes del gasoducto del Estrecho de Magallanes.
Por su parte, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, afirmó que las restricciones a las industrias son “programadas” y que “sólo afectan a clientes con contratos interrumpibles”.
“No hay cortes sorpresivos sino programados con las empresas a partir de una administración y planificación de la demanda que permite abastecer el creciente consumo domiciliario producto de las bajas temperaturas”, explicó De Vido en declaraciones a la agencia noticiosa oficial Télam, y agregó: “Así se hace todos los inviernos”.
Reservas sólo para siete años
Según los gremios del sector, la Argentina sólo tiene reservas propias para abastecerse durante los próximos siete años, según manifestó a mediados de mayo el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Guillermo Pereyra.
El gremialista advirtió en esa oportunidad que “actualmente la Argentina tiene reservas de gas por aproximadamente 370.000 millones de metros cúbicos, que -en caso de mantenerse constante el ritmo de producción- equivalen a 7,7 años de provisión del fluido. Es el nivel de reservas más bajo de la historia”.
Pereyra indicó que “para revertir el proceso de deterioro de las reservas energéticas hace falta invertir en exploración. Y para que eso ocurra, se requiere un marco regulatorio que les permita a las empresas mayor seguridad para invertir”.
El dirigente advirtió que para ello las empresas requerirán que se les garantice a qué precio lo van a vender, en alusión a la enorme diferencia que existe en el precio del gas que se paga a los productores locales (que ronda los US$ 2 el millón de BTU) y lo que se abona en la frontera por la importación de gas boliviano (hasta US$ 7) o lo que cuesta el aporte de un buque regasificador (entre 8 y 9 dólares, el precio más caro que paga la Argentina por no explotar su propio gas). Tal como informó EmpresasNews el 18 de mayo último y a raíz de las bajas temperaturas que se registran en todo el país, las restricciones a la industria aparecieron esta semana en unas 80 compañías, entre las que se encuentran Profertil, Acindar y Siderar. Este conglomerado es el primero que, por orden del gobierno, debe en ceder su gas para mantener abastecido al mercado doméstico.
Pronsato, titular del Ente Nacional Regulador del Gas, aclaró que “ninguna empresa se queda sin gas”, sino que “se hacen restricciones para cubrir la demanda ininterrumpible”, es decir en los sectores donde no hay cortes en el suministro.
El funcionario dijo que se trata de una práctica “programada y planeada”, aclaró que a las compañías se les avisa “por fax o e-email” e incluso remarcó que algunas de ellas, como las siderúrgicas, aprovechan este período para realizar tareas de mantenimiento.
Las aclaraciones formuladas por el funcionario constituirían la respuesta gubernamental al titular de este miércoles del diario La Nación, publicado en los siguientes términos: “Por la escasez, cortaron el gas a la mitad de las grandes empresas. La razón de las restricciones fue, a diferencia de otras épocas, la falta de fluido en los yacimientos”.
Aparte, en otro artículo, el mismo matutino informa que YPF, por encargo de la sociedad anónima energética estatal ENARSA, operará una nueva planta regasificadora de gas natural licuado (GNL) importado en la localidad bonaerense de Escobar, a unos 45 km de la ciudad de Buenos Aires, para estar más cerca del grueso de la demanda.
“En un país en crecimiento, siempre el abastecimiento está corriendo detrás de la demanda”, justificó Pronsato en declaraciones a Radio 10, añadiendo que a fin de mes ingresará a las redes de Buenos Aires un adicional de 5 millones de metros cúbicos provenientes del gasoducto del Estrecho de Magallanes.
Por su parte, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, afirmó que las restricciones a las industrias son “programadas” y que “sólo afectan a clientes con contratos interrumpibles”.
“No hay cortes sorpresivos sino programados con las empresas a partir de una administración y planificación de la demanda que permite abastecer el creciente consumo domiciliario producto de las bajas temperaturas”, explicó De Vido en declaraciones a la agencia noticiosa oficial Télam, y agregó: “Así se hace todos los inviernos”.
Reservas sólo para siete años
Según los gremios del sector, la Argentina sólo tiene reservas propias para abastecerse durante los próximos siete años, según manifestó a mediados de mayo el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Guillermo Pereyra.
El gremialista advirtió en esa oportunidad que “actualmente la Argentina tiene reservas de gas por aproximadamente 370.000 millones de metros cúbicos, que -en caso de mantenerse constante el ritmo de producción- equivalen a 7,7 años de provisión del fluido. Es el nivel de reservas más bajo de la historia”.
Pereyra indicó que “para revertir el proceso de deterioro de las reservas energéticas hace falta invertir en exploración. Y para que eso ocurra, se requiere un marco regulatorio que les permita a las empresas mayor seguridad para invertir”.
El dirigente advirtió que para ello las empresas requerirán que se les garantice a qué precio lo van a vender, en alusión a la enorme diferencia que existe en el precio del gas que se paga a los productores locales (que ronda los US$ 2 el millón de BTU) y lo que se abona en la frontera por la importación de gas boliviano (hasta US$ 7) o lo que cuesta el aporte de un buque regasificador (entre 8 y 9 dólares, el precio más caro que paga la Argentina por no explotar su propio gas). Tal como informó EmpresasNews el 18 de mayo último y a raíz de las bajas temperaturas que se registran en todo el país, las restricciones a la industria aparecieron esta semana en unas 80 compañías, entre las que se encuentran Profertil, Acindar y Siderar. Este conglomerado es el primero que, por orden del gobierno, debe en ceder su gas para mantener abastecido al mercado doméstico.
Pronsato, titular del Ente Nacional Regulador del Gas, aclaró que “ninguna empresa se queda sin gas”, sino que “se hacen restricciones para cubrir la demanda ininterrumpible”, es decir en los sectores donde no hay cortes en el suministro.
El funcionario dijo que se trata de una práctica “programada y planeada”, aclaró que a las compañías se les avisa “por fax o e-email” e incluso remarcó que algunas de ellas, como las siderúrgicas, aprovechan este período para realizar tareas de mantenimiento.
Las aclaraciones formuladas por el funcionario constituirían la respuesta gubernamental al titular de este miércoles del diario La Nación, publicado en los siguientes términos: “Por la escasez, cortaron el gas a la mitad de las grandes empresas. La razón de las restricciones fue, a diferencia de otras épocas, la falta de fluido en los yacimientos”.
Aparte, en otro artículo, el mismo matutino informa que YPF, por encargo de la sociedad anónima energética estatal ENARSA, operará una nueva planta regasificadora de gas natural licuado (GNL) importado en la localidad bonaerense de Escobar, a unos 45 km de la ciudad de Buenos Aires, para estar más cerca del grueso de la demanda.
“En un país en crecimiento, siempre el abastecimiento está corriendo detrás de la demanda”, justificó Pronsato en declaraciones a Radio 10, añadiendo que a fin de mes ingresará a las redes de Buenos Aires un adicional de 5 millones de metros cúbicos provenientes del gasoducto del Estrecho de Magallanes.
Por su parte, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, afirmó que las restricciones a las industrias son “programadas” y que “sólo afectan a clientes con contratos interrumpibles”.
“No hay cortes sorpresivos sino programados con las empresas a partir de una administración y planificación de la demanda que permite abastecer el creciente consumo domiciliario producto de las bajas temperaturas”, explicó De Vido en declaraciones a la agencia noticiosa oficial Télam, y agregó: “Así se hace todos los inviernos”.
Reservas sólo para siete años
Según los gremios del sector, la Argentina sólo tiene reservas propias para abastecerse durante los próximos siete años, según manifestó a mediados de mayo el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Guillermo Pereyra.
El gremialista advirtió en esa oportunidad que “actualmente la Argentina tiene reservas de gas por aproximadamente 370.000 millones de metros cúbicos, que -en caso de mantenerse constante el ritmo de producción- equivalen a 7,7 años de provisión del fluido. Es el nivel de reservas más bajo de la historia”.
Pereyra indicó que “para revertir el proceso de deterioro de las reservas energéticas hace falta invertir en exploración. Y para que eso ocurra, se requiere un marco regulatorio que les permita a las empresas mayor seguridad para invertir”.
El dirigente advirtió que para ello las empresas requerirán que se les garantice a qué precio lo van a vender, en alusión a la enorme diferencia que existe en el precio del gas que se paga a los productores locales (que ronda los US$ 2 el millón de BTU) y lo que se abona en la frontera por la importación de gas boliviano (hasta US$ 7) o lo que cuesta el aporte de un buque regasificador (entre 8 y 9 dólares, el precio más caro que paga la Argentina por no explotar su propio gas).
Fuente: Empresasnews