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| BBC-Texto en Español |
La espuma es específicamente diseñada para apagar el fuego de altísima temperatura e intensidad que provoca el combustible de los aviones al quemar.
La keratina ayuda a unir las burbujas de la espuma formando una duradera capa que hace que ésta no se desintegre al impactar con el fuego y ayuda a apagar las llamas de una manera mucho más efectiva.
“No me importa mucho de dónde proviene”, dice el bombero Simon McRae. “Es una buena barrera entre el fuego y yo, así que mientras me mantenga a salvo lo utilizaré, no tengo ningún problema”.
En el pub
La vaca no es el único animal a cuyas partes “sobrantes” se les da buen uso, y no todos estos subproductos provienen de los mamíferos.
La ictiocola es un producto usado en la industria cervecera como agente de mejora en algunas cervezas, ayudando a asegurar que la bebida sea clara y no turbia.
Ésta hace usando un órgano llamado vesícula biliar, encontrado dentro de algunas especies de pez. Cuando se infla, la vesícula le ayuda al pez flotar y a mantenerse vertical en el agua.
Históricamente, las vesículas biliares eran extraídas del esturión beluga.
“Se cree que la palabra inglesa de ictiocola, “isinglass”, es un anglicismo de la palabra holandesa ‘huizenblas’, que significa “vesícula de esturión”, cuenta el cervecero e historiador Peter Haydon.
¿Huele a pescado?
Hoy en día, el esturión está en peligro, así que la mayoría de vesículas se obtienen de otras especies de pez, incluyendo el siluro Vietnamita.
Para conseguir ictiocola, las vesículas se tienen que secar, esterilizar y cortar con ácido para producir una pasta o líquido que se añade al barril durante las etapas más tardías de la elaboración de la cerveza. Esto ayuda a que la levadura que se usa para hacer la cerveza se torne en sedimento.
La ictiocola es una forma muy pura de colágeno, y son las moléculas de colágeno más largas y fibrosas las que ayudan a acelerar proceso de sedimentación natural, atrayendo a las moléculas de levadura.
La levadura y el colágeno combinados forman partículas más grandes, las cuales caen más rápidamente al fondo del barril, dejando el líquido de la parte superior más claro de manera más rápida.
El hecho de si la substancia del pescado acaba, o no, en el vaso todavía es un tema muy discutido. Los estudios han mostrado que, en la mayoría de los casos, la ictiocola es indetectable en el producto final. Aunque en cervezas no filtradas, si son servidas de demasiado cerca del fondo del barril, se pueden encontrar cantidades diminutas.
En cualquier caso, éste es uno de los muchos ejemplos de la manera en la que hemos aprendido a sacar provecho de las propiedades naturales inherentes en las partes de los animales que comemos y que, en caso contrario, se desperdiciarían.