Al momento de planear la siembra, ya sea gruesa o fina, un dato que puede aportar beneficios es el análisis de suelo para tener en claro cuál es el estado de los perfiles y delinear los potenciales fertilizantes a utilizar.
Dentro de una calicata, una excavación que se hace para demostrar los distintos perfiles del suelo se realizó la nota con el ingeniero Guillermo Monteverde, de Gem Consultora, quien dejó en claro que “ante una clasificación de un tipo de suelo taxonómicamente hablando su descripción es muy importante porque la idea a partir de la ciencia del suelo es darle la importancia de lo que ocurre del cultivo hacia abajo”. El especialista consideró que la evaluación de los perfiles “es una materia pendiente, pero que nosotros de ninguna manera la queremos dejar de lado, muy por el contrario siempre la incorporamos en nuestras disertaciones y que creo que es un tema relegado en la agenda no solamente de productores si no de los ingenieros y de todos los organismos oficiales que trabajan mancomunadamente en la producción agrícola.” Consultado sobre lo óptimo de un terreno, lo que beneficia exclusivamente a la planta, su capa fértil, cómo se mide, cómo se determina, el ingeniero comentó: “En este tipo de suelo en Zona de Río Tercero lo fértil está en la primer capa que es de 0 a 22 centímetros de profundidad, donde allí se encuentra la mayor cantidad de nutrientes que el cultivo extrae en su ciclo productivo y a partir del cual sustenta el rendimiento o su rendimiento por hectárea”. “Hay formas de trabajar para que esto mejore, es decir, nosotros puntualmente hemos estado produciendo todo estos años o 20 años hasta esta parte a expensas de la materia orgánica, si nosotros consideramos que esto es el potencial productivo, la idea a partir de su conocimiento y de su restitución a los valores nominales o a los valores vírgenes, es muy importante porque no solamente nos asignaría una mayor potencialidad sino que de allí podríamos comenzar a producir a partir de los intereses y no del capital, para fraseando algún ejemplo económico, la idea sería dejar de producir a expensas de la materia orgánica, aumentar los porcentajes de rotación, aumentar los trabajos tendientes al mejoramiento de los suelos y a partir de allí tener una agricultura sustentable resguardando nuestra caja de ahorro y empezar a producir, repito, a partir de los intereses y no del capital como se ha estado haciendo hasta el momento.” La rotación es una condición para el manejo de los suelos, aquí en Argentina son distintos los factores a enumerar por lo cual no se respetan los mismos. En tal sentido, Monteverde remarcó que “el ejemplo de otros países nos tienen que guiar a encontramos con otra realidad. Hay un porcentaje de rotación de suelos del 70 %, es decir 70 % de maíz y 30 % de soja y en nuestra zona de Río Tercero en estos años el porcentaje de rotación es del 7 % y no solamente eso se esta tendiendo al monocultivo de soja que desde el punto de vista nutricional de los suelos es muy degradativo”, finalizó. Cadena 3