Aún en un mercado sujeto a la fuerte presión adquisitiva de los países emergentes, básicamente de Asia, como consecuencia del aumento del nivel de vida de su población y al uso creciente de los biocombustibles, en un tiempo donde los stocks son bajos, los precios tienen claras bajas.

A pesar de los “fundamentals” alcistas, las bajas son manifiestas.

El elemento financiero en la formación de precios es, hoy por hoy, decisivo.

Dos fuerzas contrarias pujan en la formación de los valores.

Por un lado, está la acción de quienes luchan por mantener el poder adquisitivo de sus activos líquidos. En un contexto de alta inflación, de guerra de monedas a nivel internacional y de incertidumbre sobre la propiedad de los ahorros, lógicamente, se tiende a buscar activos reales como son los granos.

Y, por otro lado, está la acción que deriva de la realización de ganancias luego de varias jornadas de continuas subas.

La toma de ganancias es un hecho, en un mercado donde los compradores internacionales estaban saliendo y la demanda contrayéndose.

Los fondos especulativos, una vez hecha la diferencia esperada, han decido salir.

Además, Europa sigue dando señales de alarma y Grecia muestra el riesgo de un potencial default.

A ello se agrega el reporte del USDA. Se aguardaba un ajuste a la baja de rindes tanto de maíz como de soja en EEUU. Sin embargo, las estimaciones sobre la soja vinieron con sorpresa. Y los datos mostraron mejoras.

Pese a todo , sigue habiendo motivos para estimar un mercado sostenido, hoy que La Niña afecta el potencial rinde del gran ofertante que es América del Sur. 


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