Para paliar el desabastecimiento en algunas zonas, el Gobierno permitió comercializar semilla no fiscalizada. Estiman que el impacto será moderadoPor la sequía que sufrió la Argentina el año pasado, una de las peores de su historia, faltan semillas de trigo para sembrar en algunas regiones del país. Es que el buen clima no sólo permite tener una producción que se venda para moler y hacer panificados, sino que además produce buenas semillas que se sembrarán en el ciclo siguiente. Hasta ahora, cuando según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires se lleva implantado tan sólo el 2,3% de la superficie total para este año, calculada en 4,2 millones de hectáreas, ya se verifican faltantes de semillas de los llamados ciclos largos, que comienzan a sembrarse en mayo y se cosechan en noviembre. La situación motivó a algunas cooperativas que forman parte de la entidad que dirige Carlos Garetto, Coninagro, a solicitar al Gobierno que excepcionalmente permita vender semillas no fiscalizadas. Estas son producidas por las propias cooperativas o productores y no puede comercializarse como semillas según la Ley que regula la actividad y preserva la propiedad intelectual de estos productos. A partir de una Resolución publicada ayer en el Boletín Oficial, que lleva la firma del presidente del Instituto Nacional de Semillas (Inase), Carlos Ripoll, el Gobierno permitió que se comercialice semilla no fiscalizada sólo en la provincia de La Pampa y en regiones del sudoeste de Buenos Aires, específicamente en Patagones, Villarino, Coronel Rosales, Monte Hermoso, Dorrego, Pringles, Bahía Blanca, Tornquist, Puan, Saavedra, Adolfo Alsina, Guamini, Salliqueló, Tres Lomas y Pellegrini. La intención es ampliar la oferta de semillas en estas zonas, que no pertenecen a la región triguera nacional por excelencia, pero que participan con un porcentaje importante de la cosecha nacional de trigo. A partir de la Resolución, los semilleros fiscalizados podrán identificar semillas con destino a siembra en estas zonas y deberán informarlo al Inase y vender las partidas con un rótulo amarillo que exponga que se trata de semilla identificada de trigo “no autorizada su reproducción para comercialización como semilla”. Aún así, estas regiones no son las únicas en donde hay faltantes.Según el gerente para el producto Trigo de la semillera Don Mario, Joaquín Lopetegui, la mayoría de las ventas de ciclo largo ya se hicieron en distintas regiones de la provincia de Córdoba, y allí también “hubo faltantes”. Según explicó, la nueva normativa permite que semillas destinadas para uso propio del productor, permitido por la Ley, pasen a la categoría llamada “de segunda multiplicación”. Mientras que las empresas venden productos salidos directamente de semillas originales, la segunda multiplicación implica que en el proceso existe una pérdida de pureza y, por lo tanto, de calidad. Aún así, las fuentes consultadas coinciden en que las consecuencias de estos faltantes serán marginales en comparación con lo que implicaría que las lluvias que faltan para asegurar una buena cosecha no se presenten en el próximo mes.
Fuente: El Cronista Comercial, Buenos Aires 


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