El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recuerda que está en marcha la primera campaña de vacunación contra la fiebre aftosa de 2010, en la que se deben vacunar todas las categorías etarias del ganado bovino y bubalino de los establecimientos situados en la zona de la República Argentina, reconocida por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) como libre de la enfermedad con vacunación.
En esta campaña –que culminará en junio- se inoculará a todo el ganado bovino y bubalino. En la segunda campaña sólo se vacunará a las categorías menores. De esta forma se implementa la nueva modalidad de vacunación por la cual los toros y vacas recibirán una sola dosis anual.
El Senasa decidió cambiar la modalidad de aplicación de la vacuna luego de realizar una consulta pública en su sitio de Internet dado el alto nivel de inmunidad que presenta el rodeo nacional, producto de 18 campañas de vacunación consecutivas desde 2001.
La nueva estrategia, establecida por la Resolución Nº 181/2010, permitirá que los productores disminuyan sus costos referidos a la vacuna y la operatividad de aplicación, sin poner en riesgo el estatus sanitario logrado por el país.
El Senasa recuerda a los productores vacunar a los animales de cada establecimiento dentro de los 60 días establecidos por el plan local; movilizar animales de campo vacunado a campo vacunado y asegurar el mantenimiento de la cadena de frío de la vacuna.
La fiebre aftosa es una enfermedad viral muy contagiosa, de curso agudo, que afecta a animales de pezuña hendida como bovinos, ovinos, caprinos, porcinos, jabalíes, ciervos, llamas y vicuñas, entre otros.
El origen o fuente de la infección es el animal enfermo de aftosa, que elimina el virus por saliva, leche, materia fecal y orina. La puerta de entrada del virus a los animales susceptibles puede ser la vía digestiva, respiratoria y/o cutánea.
¿Cuál es el agente que produce la fiebre aftosa? es una enfermedad causada por alguna de las variedades de virus que pertenecen a la familia Picornaviridae. La denominación del agente causal se deriva de la composición de la palabra pico-rna-viridae, donde “pico” se refiere a su pequeña medida; “rna” corresponde a la denominación del ácido ribonucleico portador de las instrucciones genéticas, y “viridae” a su condición de virus.
Loeffer y Frocsh, quienes descubrieron la enfermedad, demostraron que los terneros inoculados con este agente se infectaban y que grandes cantidades del virus infeccioso eran excretadas por los animales enfermos. También comprobaron que el virus se neutralizaba con los anticuerpos presentes en el suero de animales convalecientes.
¿Qué animales se contagian? todas las especies bianguladas (los animales de pezuña partida) domésticas o salvajes son susceptibles a la enfermedad. A su vez, esta condición natural se ve determinada por los factores de explotación y manejo.
La fiebre aftosa es considerada una infección propia de bovinos, ovinos, bubalinos, caprinos, porcinos, bisontes, jabalíes, camellos, llamas, alpacas, vicuñas, guanacos, antílopes, ciervos y venados. Entre las especies no bianguladas, se ha demostrado la susceptibilidad de los elefantes y de los carpinchos (Hydrochoerus hydrochoeris). En los humanos se presenta muy excepcionalmente.
¿Cómo se produce el contagio? en condiciones naturales, el contagio se inicia cuando un animal susceptible inhala el “aerosol” producido por la respiración de un animal enfermo cercano. A continuación, en la mucosa superior e inferior de la zona orofaríngea, ocurre un ciclo inicial de multiplicación del virus.
Para las otras formas de ingreso, como puede ser por heridas con un elemento contaminado o por relación sexual, el virus debe llegar a zona orofaríngea para su multiplicación. La réplica en el intestino es poco frecuente porque, como la mayoría de los virus, el picornavirídae no resiste las condiciones ácidas del estómago.
¿El virus es afectado por condiciones ambientales? respecto de las condiciones de supervivencia del virus en ambientes externos, se halló oscilaciones que varían desde una a veinte o más semanas, dependiendo de la temperatura y humedad externas y sobre todo, de la presencia de materia orgánica. Todo indica que las condiciones de humedad ambiente alta favorecen la propagación de la enfermedad.
Fuente: La Opinion de Pergamino