Frente a un oficialismo que se negaba en minoría, el diputado pampeano logró arrastrar a la oposición para que se aprobara su proyecto de ley. El kirchnerismo tomó la acción como una declaración de guerra, y advirtió sobre las consecuencias.Finalmente, y a exactos tres meses de comenzar el periodo parlamentario 2010, la comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara baja, con mayoría no oficialista, logró sacar el primer dictamen para un proyecto de ley.

“La gente se está cansando” con los agrodiputados, decía a El Enfiteuta -momentos antes de la reunión legislativa- un conocido referente de los autoconvocados de Salto, provincia de Buenos Aires.

Se trata de un grupo de productores consustanciados e identificados con la prédica del federado Alfredo De Ángeli, a quien reclaman que “salte el charco” y de inicio a una proyección nacional propia en el plano de la dirigencia gremial ruralista.

El sentir del “movimiento autoconvocado” está de algún modo flotando en el ambiente, pero también se percibe desde las bases de las mismas entidades que a dos años de la 125 no comprenden los tiempos parlamentarios ni los de la política.

Ayer Ulises Forte fue el fiel intérprete de ese sentir en la comisión, más allá de las consecuencias que pueda o no tener su actitud sobre el proyecto puntual que está en danza, y que deberá sortear una difícil comisión como Presupuesto y Hacienda que preside el oficialismo.

Hay que decir que del arco político presente en la reunión de ayer -repartido en 28 diputados de 35 que tiene la comisión- todos los legisladores coincidieron con el respaldo al espíritu del proyecto de Forte, gestado hace años en el seno de la FAA: la defensa del pequeño productor.

El más claro y contundente, fue el socialista Lisandro Viale quien no vaciló en ningún momento en la decisión de apoyar la iniciativa que según el autor está destinada a pequeños y medianos productores de hacienda para la recuperación de su stock perdido.

Luego se sumaron otros bloques anticipando que firmarían el dictamen para dar curso a la ley, pero no sin aclarar que era bueno analizar in poco más la propuesta convocando, por ejemplo a organismos públicos, como desde el Ministerio de Agricultura para abajo.

Algo parecido propuso el oficialismo. Pero para los oídos de los federados la recomendación sonaba a la búsqueda de un consenso infinito de dudoso final sin fecha cierta a futuro, y menos cuando está por comenzar el mundial.

“Si todos los proyectos los vamos a consultar, para qué somos un poder legislativo”, razonó en voz alta Pablo Orsolini, con un lapidario sentido común. Por eso el ex segundo de Eduardo Buzzi propuso que se pasara a la firma la iniciativa, lo que equivale a una votación para darle curso.

El mismo presidente de la comisión, Ricardo Buryaile, aconsejó posponer unos días más el tratamiento del proyecto para no arriesgar que el dictamen no reuniera las firmas suficientes.

Opinó así que no era desacertado convocar a representantes del Ejecutivo para alcanzar un mayor consenso, dado que el oficialismo se mostraba predispuesto.

Desde el peronismo disidente, el diputado Pansa avaló la propuesta de Forte al igual que el juecista, Gumersindo Alonso, aunque aclaró que a pesar de haber firmado ya el despacho del proyecto era proclive a consultar la opinión técnica del Ministerio.

La definición la apuró Ulises Forte que como autor del proyecto pidió al presidente de la comisión que el dictamen se pasara a la firma.

Esa decisión a suerte o verdad arrastró al arco opositor, que si alguna duda sobre el proyecto tenía a esa altura se borró en el acto: nadie iba a quedar pagando el costo político de compartir la posición del oficialismo.

Así con una mayoría de 15 firmas sobre 28, el dictamen para la ley ganadera propuesta por Forte (una iniciativa histórica de la FAA) pasó la comisión de Agricultura.

La iniciativa crea entre otras cosas un fondo para la ganadería de 1.000 millones de pesos, o una cifra nunca inferior a lo recaudado por derechos de exportación a la carne.

También destina un 30% de ese monto para aplicar a precios sostén de la hacienda cuando la coyuntura del negocio lo requiera. Los beneficiarios de la ley son productores con capacidad productiva de hasta mil cabezas, pero con hasta 500 cabezas de ganado.

Desde el oficialismo no se ocultó la sensación de derrota. A esa altura eran muy pocos los diputados del FpV que quedaban. “Les volvimos a dar quórum hoy”, advirtió el Cuto Moreno, y explicó la predisposición del oficialismo a trabajar en forma conjunta y consensuada en la comisión.

Pero la imposición del número por parte de la oposición disparó el planteo de lo que todo el mundo interpretó como una declaración de guerra: “A partir de ahora no esperen nada de nosotros”, cerró Moreno.

La amenaza no melló la alegría de los federados Forte y Orsolini, que se llevaron el logro de haber obtenido el primer dictamen de ley en la nueva comisión de Agricultura.

“Lo más importante es el mensaje que le estamos transmitiendo al productor”, apuntó Forte a El Enfiteuta después de la reunión. No parece fallarle la percepción al pampeano, condición necesaria si las hay para la política. 


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