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Historia, misión, objetivos y logros de la Escuela N 54 de Rancagua

El próximo sábado, desde las 18:00 y con la celebración de una misa en acción de gracias comenzarán oficialmente los festejos del centenario de la Escuela Primaria Básica Nº 54 “Tierra del Fuego” de la vecina localidad de Rancagua.
Desde el establecimiento informaron que el acto central tendrá lugar el 29 de este mes, a partir de las 19:00 con la recepción de autoridades y comunidad educativa; palabras de bienvenida a cargo de la vicedirectora, Silvia Sincovich; descubrimiento y bendición de la placa centenaria; saludo a la Bandera nacional; entrada de las banderas de ceremonia; Himno Nacional Argentino; palabras de la directora Liliana Castagna; testimonios de exdocente y exalumno; reconocimientos especiales; representación musical con alumnos de primer año “A” y “B” de la escuela secundaria; retiro de banderas; visita a la exposición en la galería central del establecimiento y brindis.
Un poco de historia
La escuela se encuentra ubicada en la zona de ingreso a la localidad de Rancagua, sobre la avenida Santa Ana 380 y comprendida entre las calles Aurora Gómez, Sarmiento y Menéndez.
La modalidad del establecimiento es primaria básica con secundaria a cargo y funciona en dos turnos; 1º y 2º ciclo y 1° año educación secundaria, en turno tarde de 13:15 a 17:15 y 2° y 3º año de educación secundaria, articulado con el Instituto Comercial Rancagua dependiente de Dipregep, institución a la que la Escuela Nº 54 cede su edificio, en el horario de 7:30 a 12:30.
En la actualidad, la Escuela Nº 54 pertenece a la segunda categoría y está a cargo de una directora titular y una vicedirectora quienes alternan los turnos de trabajo.
Vale destacar que la escuela junto con el Jardín de Infantes Nº 906 cubren todos los niveles obligatorios de la educación formal y gratuita y, por su parte, el Instituto Comercial completa la oferta educativa de la localidad con educación de nivel secundario superior.
A lo largo de los años de historia de la localidad, la escuela primaria fue y sigue siendo el pilar del desarrollo de la misma, pues esta, no sólo cumple un rol puramente educativo sino que su accionar se extiende a los aspectos social y comunitario.
Hace más de un siglo, surgía en este lugar del Partido de Pergamino, este pueblito rural, denominado Rancagua, nombre que aparece con la instalación de la Estación del Ferrocarril y es desde ese momento, que los pobladores, en su mayoría inmigrantes o hijos de ellos se sintieron ansiosos por perfeccionar a sus hijos a través de educación formal.
Por esos años ya empezaban a surgir las primeras escuelas Láinez sostenidas por el gobierno de la Nación pues las provincias no tenían recursos para ello. Fue así como el 28 de junio de 1911, abrió sus puertas la Escuela Nacional Nº 110 “Tierra del Fuego”, en la casa de uno de los pobladores, Santiago Roccabruna, y cuya misión era brindar instrumentos intelectuales y morales a los pobladores más jóvenes de la pequeña localidad.
La primera directora fue Aurora Gómez y sus primeros alumnos fueron alrededor de medio centenar de hijos de habitantes de la localidad y colonos de la zona. En 1920 el cargo fue ocupado por Narciso Romero quien permaneció solo un año y finalmente, el 25 de octubre de 1920 se hace cargo de la dirección del establecimiento, Aurora Cástino que se desempeñó en su cargo durante más de 40 años.
La escuela comenzó a funcionar de forma precaria, con tres aulas, pocos bancos, patios amplios y polvorientos, dos sauces y una bomba con su tina. El material con que se contaba también era escaso, sólo un globo terráqueo, un mapa de la República Argentina y dos armarios. Con la ayuda de maestros y vecinos, a partir de 1920 se levanta un aula con tablas vestidas con lonas.
Según palabras del inspector Brudaglio quien visitó la escuela por esos años, la misma se destacaba en la zona rural por la obra eficiente que realizaba. En la localidad de Rancagua, escuela y comunidad, siempre marcharon de la mano y fueron los maestros quienes trabajaron por lograr esa sólida unión que hoy aún a pesar del paso del tiempo se sigue manteniendo.
Toda la comunidad, mancomunada, se fijó el propósito de dotar a la escuela de un edificio propio. Fue una lucha que se extendió por muchos años y demandó de infinitas gestiones ante las autoridades ministeriales así como también de la organización de los más variados festivales que fueron uniendo fondos para la adquisición de materiales que se emplearían en la construcción del nuevo edificio. Gracias a los fondos recaudados por la organización de eventos y a las donaciones recibidas se logró reunir 400.000 ladrillos, que según los cálculos, eran necesarios para la obra.
Paralelamente, se consiguió una hectárea de terreno indispensable para la obra, efectuándose el 17 de agosto de 1933 la respectiva escrituración pública a nombre del Gobierno de la Nación.
El 13 de septiembre de 1949, la Dirección de Arquitectura Escolar hace entrega del edificio, el que contaba con las comodidades para cubrir las necesidades del alumnado. El 23 de octubre se autoriza el traslado y finalmente, el 20 de noviembre se efectúa el acto de inauguración, momento que se convirtió en un hito para la comunidad.
En la primitiva escuela nació la Biblioteca Popular “Domingo Faustino Sarmiento”, que luego pasó a funcionar en el nuevo edificio escolar y donde aún hoy continúa su actividad.
En 1948 la aparición del Jardín Nº 906 “Mi sueño” se vio también concretado y funcionó, durante muchos años, en el mismo edificio de la Escuela Nº 110.
Los años pasaban y en el ánimo de docentes y cooperadores nace el arriesgado intento de crear un establecimiento secundario. Es así como el 26 de enero de 1960 se constituye una comisión cuyos objetivos consistían en obtener el permiso de la directora de la Escuela Nº 110 para que una escuela secundaria funcionara en ese mismo edificio, ofrecer el cargo de directora a la misma docente y lograr la mayor cantidad de inscripción entre los egresados de 7º grado de la localidad y la zona.
En marzo de 1961 comienza a funcionar la escuela secundaria. Esta institución, al aumentar su población necesitó compartir con la escuela primaria más espacio, por lo que a través del trabajo de su asociación cooperadora, realizó mejoras al edificio y ampliaciones.
Por ese entonces, en la localidad funcionaba la Escuela Nº 40, pero en 1976 se sanciona la ley de fusión de escuelas nacionales y provinciales. Las escuelas Nº 110 y la Nº 40 debían unirse. Ello se concretó en 1978 cuando la Escuela Nº 110 absorbió la matrícula de la escuela provincial y pasó a llamarse Escuela Nº 54.
La oferta educativa quedó conformada por el Jardín de Infantes (que pasó a funcionar en el edificio de la Escuela Nº 40), la Escuela Nº 54 y el Instituto Comercial Rancagua, ambos en el mismo edificio.
Fuente: La Opinion de Pergamino