Continúa a buena marcha la cosecha gruesa 2009-2010 en el Partido de Pergamino, gracias al buen clima que viene acompañando las labores agrícolas en los últimos días. Mientras hasta el momento se trilló un 70 por ciento de la superficie de maíz -suspendida por el temor que pudieran causar las tormentas de otoño pronosticadas que aún no llegaron-, la colecta de soja alcanza aproximadamente un 50 por ciento.
La gran cosecha maicera desde el punto de vista productivo, a pesar de la baja superficie sembrada tanto a nivel local como nacional, arrojó rendimientos que van de muy buenos a excelentes: “En el Partido de Pergamino se ha cosechado el 70 a 75 por ciento de la superficie sembrada con maíz, con una tendencia de rendimiento que ya es clara que estará en el orden de los 95 quintales por hectárea, siempre hablando de maíz seco, listo para vender. Si tenemos este promedio significa que hubo lotes que superaron 120 qq/ha”, aseguró el ingeniero agrónomo Daniel Lavezzari.
Respecto del avance de la trilla de soja, el consultor privado estimó que ya se lleva levantado en el Partido de Pergamino entre un 50 y un 60 por ciento del total de la soja de primera: “La trilla de soja va marchando muy bien, fundamentalmente porque hasta ahora hemos tenido un período desde el punto de vista climático excepcional, a pesar de que hace un mes un grupo importante de climatólogos hablaba de un período de cosecha muy complicado por exceso de precipitaciones, hasta el momento esa situación no se ha dado”.
Salvo en sectores puntuales, los rindes logrados continúan igualando e incluso superando los promedios históricos. Si se comparan los rendimientos físicos promedio de esta campaña con los de la 2008-2009, puede asegurarse que ya fueron superados ampliamente: “Se puede decir que es una campaña que se puede clasificar dentro de las buenas a muy buenas en cuanto a rindes”, dijo Lavezzari, para agregar que “la tendencia de los rendimientos promedio hasta el momento, pensando que todavía falta cosechar una superficie significativa, son bastante variables según zonas. Esa variabilidad se debe a que, por los excesos de precipitaciones, hay zonas de una topografía muy plana en las cuales cuando llueve mucho se generan encharcamientos temporarios en los lotes. Esto es sumamente perjudicial para el cultivo puesto que favorece la proliferación de enfermedades, además cesa el proceso de fijación biológica del nitrógeno y esto tira abajo los rendimientos. En esas zonas los rindes promedio oscilan desde 25 hasta 35 quintales por hectárea (qq/ha), mientras que otras zonas que no sufrieron este problema de encharcamiento los rindes se posicionan en valores promedios entre 38 y 45 qq/ha. De forma tal que el rinde promedio por ahora anda entre 36 y 37 qq/ha, pero no nos olvidemos que falta cosechar entre un 40 y un 50 por ciento de la superficie. Justamente este porcentaje que falta cosechar corresponde a la segunda época de siembra de primera, esto es en la primera quincena de diciembre”.
En muchos lotes también hubo sorpresas pero hacia abajo, con lotes muy golpeados por la enfermedad “Mancha ojo de rana”, que causó bajas en los rindes en la región. Esto determinó, a pesar del muy buen promedio de rendimientos logrado a la fecha, diferencias entre lotes según la susceptibilidad de las variedades a dicha enfermedad: “Esta fue una campaña caracterizada por exceso de lluvias y altas temperaturas, lo que favoreció la presencia de enfermedades comunes para esta zona como es el caso de la ‘Mancha marrón de la hoja’, pero apareció la ‘Mancha ojo de rana’ que en Pergamino se veía poco, y sin embargo a causa de esos dos motivos fue una enfermedad que alcanzó una gran relevancia, afectando en los rindes de soja”, aseveró Daniel Lavezzari.

“Optimismo desmesurado”

-Algunas entidades hablan de rindes de 50 qq/ha de promedio para la soja y de 120 qq/ha para el maíz para esta zona, ¿coincide con estos guarismos?
-Preocupan un poco ciertos rendimientos que se están dando en algunas publicaciones, donde me parece que hay un optimismo desmesurado. No niego que aquí se han dado situaciones de algunos lotes que rindieron más de 50 qq/ha, pero no es la generalidad ni tampoco los promedios cuando un establecimiento termina de cosechar toda la soja.
Esto preocupa porque para quien no está estrechamente vinculado al quehacer agropecuario, para el que no es productor de granos, tiene una tendencia a hacer una cuenta muy sencilla que es multiplicar el rendimiento del que se habla por el valor de mercado de la soja.
-Pero la cuenta no es así…
-Esto no es real porque éste es el ingreso bruto, pero a éste hay que empezarle a podar algunos números. Una cosa son los resultados físicos, que bienvenidos sean ya que estamos muy agradecidos de haber tenido un año totalmente distinto al anterior y nos hacía falta un año de buenos rendimientos por las circunstancias vividas en la campaña anterior.
Pero otra cosa es cuando el productor empieza a “zarandear” ese resultado económico, es decir cuánto queda realmente en su bolsillo. Hubo algunas circunstancias que hacen que no podamos ser tan optimistas en cuanto a resultados económicos ya que hubo una variación muy significativa en los costos de los servicios de acondicionamiento y comercialización de los granos. Por ejemplo, los fletes tanto en corta como en larga distancia respecto de la campaña pasada sufrieron un incremento del 25 por ciento. La tarifa de secada de este año respecto de la campaña pasada aumentó un 28 por ciento, fundamentalmente por un incremento de la fuente de energía que se utiliza para hacer andar la secadora. Además los gastos generales o “paritaria” aumentaron un 21 por ciento. Con esto no quiero decir que los aumentos en los costos son injustos o criticables, pero es una realidad ya que el año pasado los costos de comercialización estaban un 25 por ciento más bajos que este año y vendíamos una soja a 100 ó 105 el quintal.
De manera que un productor que vende hoy una soja a 85 pesos el quintal; luego de descontarle la comisión del acopiador, dos puntos de secada; la “paritaria”; un acarreo a planta de 20 kilómetros; un flete a puerto de 150 kilómetros y los impuestos de liquidación, todo esto suma 13 pesos por quintal, de forma tal que cobra en la mano 72 pesos por quintal. Y hay una diferencia entre cobrar 85 a 72 pesos.
O puesto de otra manera: un productor que cosecha en Pergamino un promedio de 35 qq/ha de soja, va a tener que descontarle 5,25 qq/ha de comercialización, 2,5 qq/ha de cosecha, 9 qq/ha de costo de implantación-protección para una soja hecha en siembra directa, con aplicación de fertilizante, con control de malezas, de insectos y una aplicación de fungicida. Entonces si ese productor es propietario del lote que sembró y obtuvo ese rendimiento, se le reduce a 18 qq/ha. Pero si es contratista que alquila el campo (más del 50% de la superficie agrícola del Partido se alquila) y paga de alquiler de 13 a 14 qq/ha, siendo conservador, los 35 qq/ha se le reducen a 4 ó 5 qq/ha que es lo que va a tener para “guardarse en el bolsillo”.

Algunos costos de la actual campaña agrícola

Variación en los costos de servicios de acondicionamiento y comercialización de la campaña 2008-2009 a la actual.
* Fletes: tanto en la corta como la larga distancia hubo un incremento del 25%.
* Tarifa de secada: aumentó un 28%.
* Gastos generales o “paritaria”: aumentaron un 21%.
* Un productor que hoy vende soja a 85 pesos por quintal, luego de descontarle la comisión del acopiador, dos puntos de secada, la “paritaria”, un acarreo a planta de 20 kilómetros, un flete a puerto de 150 kilómetros y los impuestos de liquidación, todo suma 13 pesos por quintal. Por lo tanto el productor cobra en la mano 72 pesos por quintal.
* Un productor que cosecha 35 quintales por hectárea de soja tiene: 5,25 quintales por hectárea de comercialización; 2,5 quintales por hectárea de cosecha; 9 quintales por hectárea de costo de implantación-protección para una soja hecha en siembra directa con aplicación de fertilizante, con control de malezas, con control de insectos y una aplicación de fungicida.
Por lo tanto si ese productor es propietario los 35 quintales por hectárea que cosechó se le reducen a 18 quintales por hectárea.
Pero si es contratista que alquila el campo y paga un alquiler de 13 a 14 quintales por hectárea, de los 35 quintales por hectárea que cosechó sólo le queda de ganancia 4 ó 5 quintales por hectárea.


(FUENTE: DANIEL LAVEZZARI)

 


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