Esta es una verdadera novedad. Este gigante, el año pasado, tuvo una campaña maicera muy comprometida que lo ha puesto en situación difícil. Ahora se encuentra entre la espada y la pared. Y su salida se advierte en la importación.

Para hacerse de suficiente mercadería se ha visto obligado a volver a importar. En casi cuatro años, no hubo operaciones de importación. Pero ahora, de país autosuficiente, ha pasado a ser importador. Es un duro golpe que recibe la política agropecuaria china.

En el 2009, China sufrió una fuerte sequía en gran parte de la zona agrícola.

Recordemos que la producción de maíz en China estuvo en un nivel 138 millones de toneladas, en el 2009. Fue un volumen muy inferior al del año anterior cuando alcanzó a producir 165 millones.

A ello se agrega el presente ciclo que muestra problemas climáticos los que hacen dudar de una recuperación en su oferta interna.

El miércoles pasado China entró en escena y produjo un empujón sobre los precios del cereal. Al importar casi 120.000 toneladas de maíz estadounidense muestra su necesidad. Ello revela, claramente, que está enfrentando problemas de suministro.

A consecuencia de ello, los valores de la soja también se han entonado, con vaivenes, por supuesto.

En tanto las importaciones chinas de maíz sigan en curso, los valores continuarían con un interesante e imprevisto soporte. Habrá bajas, seguramente, pero alzas, muy probablemente, también.

En este nuevo contexto, donde los Fundamentals se muestran un poco más alentadores para los precios, los fondos hacen su ingreso al mercado correspondiente, por lo que estimulan las mejoras.

En tal cuadro, es de aguardar que ellos sigan activos. En consecuencia, podrían generar un círculo virtuoso; así las cosas, los precios tendrían, con oscilaciones, algunas mejoras.

Sea lo que entendamos sobre la actualidad para vislumbrar el futuro, la realidad es que lo que se viene es un ambiente de suma volatilidad. El clima en EE.UU. pasa a ser central en el comportamiento de los precios.

Recién se está gestando la siembra de la oleaginosa en EE.UU. Se espera que la soja cubra una superficie mayor. El USDA dará a conocer su primera estimación del avance en la próxima semana.

En tanto el conflicto entre China y Argentina sigue pendiente. Lo bueno -para nuestro país- es que este mercado no tiene mayores posibilidades de escapar de la oferta argentina ya que las alternativas son endebles.

Las reservas de EE.UU. para exportación están en su ciclo final. Y China debe contemplar a Sudamérica como su abastecedor natural.

Mientras tanto, la exportación de soja argentina ha buscado otros rumbos como India y Corea del Sur.

Lo que sí ha quedado claro es que China no es un país al que se puede sobresaltar con medidas intervencionistas no contempladas en los acuerdos bilaterales.

De eso, el Gobierno argentino deberá tomar nota.

 


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