El 22 de mayo se celebra el Día Internacional de la Biodiversidad en este año que, precisamente, la ONU designó como estratégico para implementar acciones y desarrollar programas que tiendan a conservar la diversidad biológica. Protección y conservación la variedad de organismos y sus ecosistemas.

Para Néstor Oliveri, director nacional del INTA, cuidar el ambiente es fundamental para garantizar la competitividad y la equidad social. En un metro cuadrado de suelo existen miles de micro y macroorganismos (bacterias y hongos, y gusanos, hormigas y arañas, entre otros) que proveen servicios esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas. Esta diversidad biológica es imprescindible, tanto por su papel en la restructuración del suelo, como en la descomposición de la materia orgánica y el reciclado de la energía. La variedad de actividades de los seres vivos es lo que permite que los ecosistemas puedan funcionar.

La diversidad biológica se refiere a la variedad de organismos y a los complejos ecológicos de los que forman parte. Los cultivos agrícolas y el ganado están principalmente basados en la diversidad genética, mientras que los sistemas productivos se encuentran interrelacionados con las especies, ambientes y la diversidad de procesos ecológicos funcionales.

“Proteger la biodiversidad es proteger nuestro medio ambiente y la vida que lo compone, por lo tanto, tenemos numerosos programas que se encargan de evaluar impactos y monitorear los cambios ambientales que se producen a raíz de diferentes acciones del hombre”, destacó el director nacional del INTA, Néstor Oliveri.

Desde el área estratégica Gestión Ambiental del INTA, su coordinadora, María Elena Zaccagnini, explicó que la institución trabaja en la evaluación de los impactos de la agriculturización, los cambios climáticos y el uso de los agroquímicos sobre las aves, la flora y otros grupos de la fauna silvestre en la región pampeana, mesopotámica y chaqueña.

“Revertir los problemas de la perdida de diversidad biológica requiere, tanto de inversión en la generación de conocimientos como de la concientización de la población en general”, sostuvo la especialista del INTA Castelar.

Año de la Biodiversidad

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó el 2010 como un año estratégico para implementar acciones y desarrollar programas que tiendan a conservar la biodiversidad. Oliveri recordó que el INTA trabaja en tres ejes; competitividad, equidad social y sustentabilidad ambiental. “Cuidar el ambiente es fundamental para fortalecer el trabajo en los otros dos aspectos”, sostuvo.

Por su parte, Zaccagnini explicó que “la diversidad biológica es fuente de recursos para las actividades humanas. Sin ella, no habría trituración de la materia orgánica del suelo ni la consecuente liberación de nutrientes para las plantas. Tampoco existiría la polinización, ni el control biológico de plagas, ni la sanidad de carroña en los campos”.

La polinización permite sostener la reproducción de muchas especies de plantas. En este sentido, algunos insectos como las moscas, las polillas, las mariposas y las avispas, son grandes polinizadores de plantas silvestres y cultivadas. “Se calcula que estos organismos contribuyen con el 80% de la polinización de más de 300 mil especies de plantas con flores”, destacó la coordinadora.

Por otra parte, en el ámbito agropecuario, la biodiversidad es fuente de provisión de bienes y servicios al ecosistema, de los cuales las personas y la producción en su conjunto se sirven a diario sin advertir que todas sus actividades están relacionadas con ella.

De este modo, las pérdidas, tanto de los hábitats como de las coberturas vegetales, el progresivo aumento en el uso de agroquímicos a través de las prácticas agropecuarias y la tendencia al monocultivo, acarrean a la progresiva desaparición de la polinización, el control biológico de las plagas y la diversidad biológica en su conjunto.

“Las aves insectívoras corren riesgos de intoxicación y sobrevivencia por el consumo de insectos tratados con agroquímicos de alta toxicidad. A su vez, las ranas y los sapos son también importantes componentes de la biodiversidad en los agroecosistemas”, advirtió.

Estas especies son fundamentales como indicadores tempranos de problemas ecológicos severos como la contaminación ambiental y la degradación del hábitat, debido a que integran muchas redes alimentarias, tanto acuáticas como terrestres, y poseen una piel altamente permeable a los agentes contaminantes.

Conservación de germoplasma

El INTA también trabaja en la conservación del germoplasma de diversas especies vegetales del país que son fuente de recursos para muchas actividades humanas.

En este sentido, Beatriz Rosso, quien coordina un proyecto de conservación y valoración de colecciones de germoplasma de la Red de Bancos del INTA, explicó que trabajan en la caracterización y evaluación de los recursos para su utilización en un espectro que abarca tanto el mejoramiento como el rescate de especies ancestrales.

“Para explicar la amplitud de usos posibles cabe mencionar que los ejemplos incluyen materiales con resistencia a enfermedades tan importantes como la roya de la soja”, sintetizó la referente del Banco de Germoplasma ubicado en el INTA Pergamino.

La Red de Bancos de Germoplasma del INTA se inició en 1988 para realizar actividades sistemáticas de conservación y, actualmente, está conformada por nueve bancos activos cuya base se encuentra en el INTA Castelar, a lo que se suman 11 colecciones de germoplasma en distintas áreas ecológicas del país.

Capacitación en agroquímicos

El INTA realizará durante todo el año una serie de capacitaciones destinadas al uso responsable de agroquímicos para evitar las acciones perjudiciales de estos productos sobre la población y el ambiente.
El Plan Nacional de Capacitación en el Uso Responsable de Agroquímicos se enmarca dentro de la Comisión Nacional de Investigaciones sobre Agroquímicos creada a partir del decreto 21/2009 de la Presidencia de la Nación y coordinada de manera conjunta entre el Ministerio de Salud de la Nación y el INTA.

Para el especialista del INTA del Plan, Mario Bogliani, “hay que trabajar adecuadamente para evitar el impacto de los agroquímicos sobre la gente y el ambiente. Si la aplicación se realiza eficientemente, se reducen las inversiones destinadas a ese rubro y, si se maneja mal, se impacta sobre el ambiente y las personas”. Para evitar que esto suceda, las capacitaciones se realizarán durante todo el año en localidades de 16 provincias.

“En aplicación de agroquímicos, hay varios factores que tienen incidencia directa relacionados con las condiciones ambientales. En muchos casos, la velocidad del viento provoca deriva”, continuó.

Asimismo, “en el caso de las mochilas, la calidad de la aplicación tiene que ver más con quién realiza esa actividad: generalmente es una persona con pocos conocimientos sobre métodos de protección y que, en muchas ocasiones, carece de los elementos de seguridad necesarios para estar protegido”, concluyó Bogliani.


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