Del latín sacrificĭum, un sacrificio humano es la ofrenda de un ser humano a una deidad en señal de homenaje o expiación. En sentido amplio, es toda muerte de una o muchas personas en manos de un tercero o de una institución.
Los sacrificios humanos fueron practicados en muchas culturas antiguas. Se mataba a las víctimas de una forma que pretendía apaciguar a los dioses.
En este contexto, a través del tiempo las realidades se van transformando. Actualmente en la provincia de Buenos Aires y en Salto particularmente, la inseguridad ha crecido en forma notable. La sensación de inseguridad se ha transformado en realidad, y la realidad intranquiliza a toda la sociedad.
Así, la relación entre Estado y sociedad se va deteriorando cada día. Los discursos tienden a ser defensivos, tanto desde lo civil como desde lo público, y muchas vidas quedan en el medio de estos conflictos. La justicia, por su parte, asegura que la principal falla en el sistema se debe a la falta de jueces y de personal judicial que pueda llevar adelante los procesos iniciados contra los delincuentes, por lo que le han reclamado al Poder Ejecutivo que implemente mayor cantidad de fondos para poder tener una Justicia efectiva y de calidad para todos los argentinos.
Desde el ejecutivo se muestran bastante desorientados en relación al tema y desde lo legislativo se encuentran realmente presionados, ya que una gran parte de la sociedad civil argentina pide que la pena de muerte sea una de las formas de castigo penal argentino.
Un trabajo efectuado por la Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), denominado “Estudio de Opinión Pública en Latinoamérica sobre Gobernabilidad y Convivencia Democrática”, da cuenta del nivel de apoyo que tiene la pena de muerte en nuestro país. De acuerdo a este estudio, el 62 por ciento de la sociedad argentina se muestra de acuerdo a la implementación de la pena de muerte en el país, contra sólo un 38% que se mantiene reacia a está idea.
El Estado es “unidad de dominación, independiente en lo exterior e interior, que actúa de modo continuo, con medios de poder propios, y claramente delimitado en lo personal y territorial”. Por su parte el término sociedad civil designa a la diversidad de personas con categoría de ciudadanos que actúan generalmente de manera colectiva para tomar decisiones en el ámbito público que conciernen a todo ciudadano fuera de las estructuras gubernamentales.
En estos parámetros, el Estado debería ser una especie de Dios dentro de la organización social actual, y la sociedad civil tendría que ser quién le de vida a este Dios. Pero la falta de políticas y de acción ha transformado está lógica y el Estado es quién ahora debe apaciguar a la sociedad civil que lentamente se convirtió en el nuevo Dios de está relación de dominación.
La pena de muerte es sin dudas un sacrificio humano, este está íntimamente relacionado con aquello que no puede -en apariencia- manejar el hombre. Hay desastres naturales y entregamos una vida a los dioses para evitar que sigan existiendo. En este marco, el sacrificio humano es el camino más rápido frente a la sensación de inseguridad y de insastisfacción que sienten los seres humanos. Así, partiendo de la nueva relación que se ha dado entre Estado y Sociedad, y basándonos en las desesperación que la sociedad experimenta en relación al tema de la seguridad, la aplicación de la pena de muerte como norma no sería utópica en la Argentina.
Argentina necesita vivir en forma más segura, la pena de muerte sigue siendo el camino más rápido para solucionar este conflicto político, social y económico. Como ciudadanos y como sociedad no nos podemos permitir seguir desconociendo cosas que están ya sobredemostradas. Por esto, dejemos de allanarles el camino a quiénes siguen tirando la pelota afuera, entremos dentro de la cancha y busquemos como sociedad alternativas que nos permitan salir de esta situación. La inseguridad existe y la pena de muerte no es una salida.
En la edad antigua los pueblos sacrificaban a sus fieles para evitar los desastres naturales, y a su vez generaban por su desconocimiento transformaciones en la naturaleza que lentamente generarían dichos desastres. Con el paso del tiempo los desastres naturales llegaron por obra del hombre, y la muerte de aquellos fieles, en consecuencia, fueron en vano.
Dejemos de provocar desastres naturales y sigamos apostando a la vida. 


Leave a Reply

Spam Protection by WP-SpamFree