La necesidad de que los suelos recuperen los nutrientes que la agricultura se lleva en dosis considerables fue expuesta por el ingeniero Hugo Fontanetto, especialista del INTA Rafaela en suelos en una reciente visita a la localidad de Almafuerte.

El técnico puntualizó en declaraciones a redagroactiva que “tal cual el ser humano se hace análisis de sangre, el suelo se merece lo mismo. Un productor que realiza un tarea de fertilización sin análisis de suelo está fertilizando mal, porque le agrega al suelo lo que tal vez no necesita”. Al ser consultado si se está aprovechando toda la genética existente dijo que “al no devolverle el productor al suelo lo que le saca se desperdician los avances genéticos; metemos genética de un Fórmula Uno en el cultivo y lo ponemos en un camino de tierra. Al usar la mejor genética tenemos que darle todos los nutrientes, la comida que demanda, con más razón con la genética que ha duplicado la producción de maíz y soja en los últimos 25 años”.

En este sentido comentó que “al producir más, se hacen más granos y se llevan más nutrientes y agua; entonces estos gastos ocultos los tenemos que manejar y hacerlo como una caja de ahorros, es decir devolverle lo mínimo que me llevo porque el desbalance es tremendo”.

La producción de trigo, soja, maíz y girasol en la región pampeana, se lleva enorme cantidad de nutrientes. “Esos nutrientes que se van del suelo si uno lo transforma en kilos de fertilizantes da una cifra de 12 a 14 millones de toneladas y reponemos solamente 4 millones, solo el 25 %; si no cambiamos el rumbo, en ciertos lugares la situación será dramática”, advirtió Fontanetto.

El profesional puso como ejemplo que en maíz hay lotes que rinden alrededor de 12 o 13 mil kilos por hectárea, como rendimientos excepcionales; sin embargo, en parcelas testigos bien fertilizadas el rinde trepa a los 17 o 18 mil kilos de rinde, la diferencia resulta por demás de elocuente.
Fuente: Cadena 3 


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