
PetroChina Co., por su capacidad la mayor petrolera de China, planea invertir US$ 60.000 millones para impulsar su producción de petróleo y gas en el extranjero hasta las 200 millones de toneladas anuales, equivalentes a unos 4 millones de barriles diarios.
Así lo adelantó en Pekín el presidente de la compañía, Jiang Jiemin, quien sin embargo ni siquiera insinuó un calendario de las inversiones. Sin embargo, a finales de marzo había señalado que un gasto de tal magnitud se haría durante la próxima década.
Las declaraciones de Jiang son un indicio más de que las compras chinas en el extranjero van a seguir siendo una constante en los próximos años, basado en las multimillonarias inversiones previstas no sólo por PetroChina sino también por sus pares China Petroleum & Chemical Corp. y Cnooc Ltd., así como por las mineras chinas.
También dijo el ejecutivo petrolero que PetroChina planea adquirir la mayoría de los activos en el exterior de su matriz, China National Petroleum Corp. (CNPC), siempre que no sea en áreas sensibles como en Sudán, donde CNPC tiene amplias operaciones de exploración y producción de crudo.
Nuevas estrategias de empresas asiáticas
Las compañías asiáticas, que cuentan con monedas locales fuertes y amplio acceso al crédito, se esfuerzan por entrar a nuevos mercados o consolidarse en aquellos que ya se han conquistado internamente.
En el primer trimestre las actividades de fusiones y adquisiciones en esa región aumentaron más del doble en relación a hace un año, mientras que en EE.UU. y en Europa se produjo un descenso, según informó Dealogic, empresa especializada en el mercado de fusiones.
Saikat Chaudhuri, profesor asistente de Management de Wharton, destacó al respecto que “las empresas asiáticas quieren tener presencia en todo el mundo” y añadió: “Ese es el siguiente paso en su evolución”.
Durante muchos años, las empresas asiáticas se resistieron a hacer adquisiciones fuera de sus fronteras porque o no tenían el capital o no estaban en condiciones de obtener préstamos para hacer grandes compras. Además, países como India, China y Japón siempre impusieron muchas dificultades a las empresas del mundo desarrollado interesadas en comprar compañías asiáticas.
Pero algunas empresas asiáticas mostraron que las grandes adquisiciones internacionales podían salir bien. Mittal Steel, de India, comenzó a hacer adquisiciones en el exterior en 1989. En 2006, cuando la empresa adquirió la europea Arcelor, se convirtió en la mayor siderúrgica del mundo. El Grupo chino Lenovo hizo conocer su nombre después de comprar el negocio de computadoras personales de IBM, en 2005.
Desde el 2000, la participación de países asiáticos en el mercado mundial de fusiones y adquisiciones pasó del 10% al 26%, porcentaje registrado el año pasado. En 2007, el sector registró un récord de US$ 728.000 millones, hasta hoy su mejor marca. El año pasado hubo, no obstante, una caída: la cifra en Asia fue de US$ 625.000 millones, según datos de Dealogic.
Según analistas, “las empresas asiáticas ven en las adquisiciones una forma de superar en tamaño a la competencia y, si su moneda es fuerte, pueden conseguir verdaderas gangas”.