En una extensa jornada de casi seis horas, finalizaron ayer las audiencias del juicio oral y público por el homicidio de Carlos Quiroz y se llevó a cabo el pronunciamiento de los alegatos.
La jornada se prolongó mucho más tiempo de lo previsto ya que las cuatro partes expusieron ampliamente los fundamentos en los que se sostiene la acusación y la defensa respectivamente. Al cierre de la misma, el Tribunal anunció que la lectura del veredicto se llevará a cabo el viernes 4 de noviembre.
La fiscalía de juicio solicitó la pena de prisión perpetua para Fernández, por considerarlo autor material de homicidio calificado, violación de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad y de once años de prisión efectiva para Conde, por participación secundaria. Los representantes de la familia Quiroz, en tanto, pidieron prisión perpetua para ambos, por entender que Fernández es el autor material y Conde tuvo una participación necesaria.
Durante las audiencias, declaró ayer el titular de la Comisaría Segunda y también se esperaba la asistencia de uno de los camioneros damnificados por el robo de papeles, pero como ocurrió en otras oportunidades, el testigo no pudo ser ubicado. Esta situación generó malestar en los representantes de la familia Quiroz que pensaban incorporarlo como prueba y como posible fundamento para el alegato.

Acusación
El primero en hacer uso de la palabra fue el fiscal que realizó la instrucción del juicio, Guillermo Villalba, que se refirió a la irregularidad del procedimiento que llevaron a cabo los exefectivos. Sostuvo como prueba de ello que durante las escuchas de las comunicaciones realizadas a través de la radioestación de la Policía, se escuchan todos los acontecimientos que ocurrieron en la ciudad en el momento del homicidio pero nada acerca de ese caso. El fiscal remarcó en este tipo de procedimiento donde se cobran rescates, debe estar en conocimiento del fiscal y se realiza con asesoramiento del mismo. Sin embargo entiende que los acusados lo hicieron por sus propios medios. Manifestó además que en ningún momento el menor quiso escaparse, que no portaba armas y que no agredió a los acusados.
Con respecto a Fernández habló de dolo eventual, ya que, a su entender, el mismo comprendía la criminalidad de los actos e igualmente procedió. Considera que por ese motivo le corresponde la carátula de autor material de homicidio calificado y pidió la pena de prisión perpetua. En tanto que para con Conde, al comienzo del juicio, le cambió la figura de participación necesaria a secundaria. Manifestó que llevó adelante el procedimiento, por lo que reclamó una pena de 11 años de prisión.
Por su parte, los abogados de la familia Quiroz, Daniela Soledad Juri y Ramiro Gerber sostuvieron que el testimonio de las autoridades policiales que declararon en el juicio, ensombrecieron los hechos. Consideran que hubo complicidad en su relato y manifestaron su intención de que se investigue por incumplimiento de los deberes de funcionario público, falso testimonio y encubrimiento, así como también al individuo que sustrajo los papeles y convenció al adolescente de ir a buscar un sobre por falso testimonio.
Los letrados también remarcaron la irregularidad del procedimiento y acusaron a Conde de partícipe necesario por estar a cargo del operativo desde el comienzo, utilizar su vehículo particular, conducir hasta el lugar y luego de divisar al adolescente, encerrarlo con el auto del lado derecho, dejándolo a Fernández frente a Quiroz.
Los representantes pidieron para ambos la pena de prisión perpetua.

Defensa
El primero de los abogados defensores en pronunciar el alegato fue el representante de Fernández, quien basó su defensa en que tanto su cliente y el compañero no actuaron irregularmente y afirmó que el procedimiento era en flagrancia motivo por el cual actuaron rápidamente. Además indicó que fueron a detener a una o más personas y que no recibieron apoyo de sus compañeros.
Según manifestó, Fernández actuó de esa manera por el temor que le generó la situación. Argumentó que Quiroz era un chico de contextura física grande por lo que no pudo establecer si era un sujeto mayor o un menor y si estaba armado. Cuando se acercó, el chico estaba agachado como “en posición de ataque o fuga”.
Sobre la base de estos y otros fundamentos como el hecho de estar sobrecargado de horas de trabajo, el abogado pidió al término de su exposición la absolución de su cliente y en caso de ser condenado que no sea a reclusión perpetua.
Finalmente, Eduardo Villalba, uno de los representantes legales de Conde, exculpó a su cliente de la responsabilidad de darle aviso a la fiscalía sobre el procedimiento que iban a realizar, advirtiendo que antes de él había otros cuatro efectivos para hacerlo.
Además remarcó que fue Conde quien pidió móviles, escopetas y esposas para el procedimiento y después de ocurrido el hecho llamó a la ambulancia, así como también entregó el arma y se sometió a pruebas.
Asimismo consideró que la única negligencia fue haber confiado en su compañero, pero aclaró que “nadie puede conocer la psiquis de otra persona” y que por lo tanto “no se lo puede acusar por el solo hecho de haberlo llevado a Fernández al lugar”, solicitando la absolución de su defendido.

Fuente: La Opinion de Pergamino


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