Los recientes datos publicados por el USDA brindan una idea sobre cómo evolucionan los Fundamentals y, lo que es más importante, muestran los caminos que pueden tomar las expectativas de quienes operan en los mercados.

Está claro que todavía es muy temprano para “creer” en estas estimaciones. Son apenas indicios. Pero ellos, son importantes porque contribuyen decisivamente sobre las expectativas.

Todavía nos falta atravesar los tiempos de alta volatilidad que vienen de la mano del llamado mercado climático norteamericano, entre junio y agosto próximos. Las estimaciones pueden, así, variar mucho.

Sin embargo, los precios se forman, en buena parte, tomando en cuenta estos cálculos del USDA.

En vista de ello, es importante hacer una adecuada lectura de las cifras dadas a conocer.

Pese a las opiniones publicadas por distintos medios, resulta previsible que los precios de la soja no sean ser presionados a la baja por los datos sobre stock/consumo de EE.UU.

Es cierto que tal relación habrá de duplicarse. Según el organismo norteamericano los stocks habrán de crecer.

Pero, también, es cierto que a nivel mundial la relación stock/consumo va a tener no sólo un nivel similar al de la campaña actual sino que, además, será levemente inferior. Así lo prevé el USDA.

Otra cosa: la suba en la relación stock/consumo de EE.UU. no provendría de un aumento de la producción, sino que sería resultado de una menor exportación de soja.

Es más, la cifra de producción mundial para la próxima campaña revela un volumen menor al actual. Ello sería consecuencia de bajas en EE.UU., Brasil y Argentina.

Para la campaña 2010/11, por ejemplo, el USDA estima -para nuestro país- una cosecha de tan sólo 50 millones de toneladas. Y lo hace sobre la base de que habrá menores rindes y una más reducida superficie de siembra por incrementos en las áreas destinadas a maíz y girasol.

El USDA, al respecto, toma en cuenta una caída en las exportaciones argentinas de aceite y de harina de soja. Lo hace sobre la base de que China seguiría con su política de promoción de la industria aceitera local. Por ello, este organismo calcula un aumento en las ventas externas de poroto de soja.

En fin, así parece que están las cosas.

En medio de todo ello, los precios deben lidiar con la desvalorización emprendida por el euro. Tal baja en su valor, no habría de abortarse. Por el contrario, lo más probable es que siga cayendo, por lo que el dólar, como contrapartida, deberá mejorar su valor internacional.

Tal cosa, obviamente, no ayuda a que los precios se entonen. Sin embargo, es probable que los operadores financieros, en medio de este temblor, apuesten una buena parte de sus fondos a favor de los mercados de commodities agrícolas.

Recordemos que, en medio de una tormenta, aquellas opciones de reserva de valor ligadas a bienes de uso, son más fuertes que otras para afrontar los vendavales.

Como vemos, no hay indicios contundentes que anuncien una abrupta reducción en los precios.

Manuel Alvarado Ledesma

 


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