Los ministros de Economía Amado Boudou; de Agricultura Julián Domínguez y el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno se reunirán a las 16.30 en la CGT con el titular de esa central obrera Hugo Moyano. Según informaron voceros gremiales a Télam la reunión tiene por objetivo la firma de un acta-acuerdo para solucionar el conflicto de los cerealeros que mantiene paralizada esa actividad desde hace varios días en la ciudad de Rosario.La protesta, que se inició la semana pasada y genera dudas sobre la provisión de productos de la oleaginosa a Asia, tiene lugar en momentos en que se acelera la cosecha de récord de soja. Argentina es el mayor proveedor internacional de derivados del cultivo y el tercero de sus granos. “Las negociaciones están bien encaminadas. Yo creo que vamos a tener un buen día. Tal vez hoy tengamos una buena noticia” sobre un acuerdo, dijo a Reuters Mónica Gámez, una portavoz de la Cooperativa de Trabajos Portuarios, que agrupa a los estibadores en protesta. Puerto General San Martín, ubicado 28 kilómetros al norte de Rosario -el principal complejo de granos del país-, estaba desierto, ya que muchos de los 5.000 camiones que se habían acumulado en el área en los últimos días fueron desviados hacia otras terminales ubicadas al sur de la localidad, que sí están operando. La Cooperativa de Trabajos Portuarios y el Sindicato Unido Portuarios Argentinos (SUPA) -al que están afiliados los trabajadores de la cooperativa- reclaman un alza de hasta el 100 por ciento en dólares en las tarifas de sus servicios y en los sueldos de los empleados. Sin embargo, las negociaciones parecían estancadas luego de que las firmas exportadoras de granos ofrecieron un alza del 25 por ciento y la promesa de subir las tarifas un 15 por ciento más el año próximo. En momentos en que se espera una cosecha récord de soja de hasta 55 millones de toneladas, el conflicto tomó tal magnitud que llevó al Gobierno a intentar una mediación entre las partes. En la protesta, los trabajadores bloquearon los accesos a las terminales de Puerto General San Martín y Timbúes, dos de los principales puertos del área de Rosario, desde donde parte el 85 por ciento de los embarques agrícolas del país. En la Terminal 6 -donde operan Bunge y Aceitera General Deheza-, una máquina excavadora mantiene bloqueado el ingreso. El viernes pasado partió el último buque desde esta dársena. Las vías de los ferrocarriles Belgrano Cargas y Nuevo Central Argentino, que llegan hasta las terminales, también están obstruidas con maquinaria y los trenes no pueden acceder al puerto. En la terminal de Cargill, algunos de los trabajadores en protesta bloqueaban el acceso con neumáticos incendiados. El reclamo de los estibadores se da en el contexto de una acelerada inflación en el país sudamericano, que este año podría estar entre el 20 y el 30 por ciento -según los expertos-, lo que hace temer protestas de otros sindicatos del sector. Los choferes de camiones negocian habitualmente por esta época sus salarios y los trabajadores aceiteros están actualmente reclamando un alza en sus ingresos, aunque el acuerdo no parece lejano en su caso. 


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