septiembre
22
Trigo: la reunión no fue sencilla, pero va pariendo nuevo esquema

La cadena cerealista empieza a parir un nuevo esquema comercial para el trigo y el maíz. Y si bien va tomando forma un sistema que afloja un poco las regulaciones existentes, a los actores del negocio todavía les queda muchos puntos claves por resolver como para poder presentar un esquema consensuado, una “foto” que ansía el gobierno y que todo indica que finalmente tendrá.
Exportadores, productores, corredores, molineros, acopiadores, cooperativas y autoridades bursátiles de todo el país se reunieron ayer por la tarde en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires para discutir la propuesta que Agricultores Federados Argentinos (AFA) puso sobre la mesa. El encuentro comenzó pasada las 15 y terminó cerca de las 20.
No asistieron funcionarios del Ministerio de Agricultura, quienes luego de sentar los trazos gruesos que tiene que tener el nuevo esquema (garantizar un tonelaje para el mercado interno y liberar el saldo) dejaron que ahora el sector privado consensúe internamente las formas esperando que para principios de octubre lo puedan llevar -casi como un trofeo o logro que los deje bien parados de cara al recambio de la administración- a la presidenta Cristina Fernández para que ella lo bendiga y finalmente anuncie.
“No fue una reunión sencilla”, reconoció ante punto biz Raúl Dente, asesor de la Federación Nacional de Entidades Acopiadoras. Es que difícil amalgamar intereses privados, sobre todo luego de que las reglas de juego que puso el gobierno en 2006 marcaron claras diferencias entre ganadores y perdedores, una distancia que el nuevo esquema busca acortar. Igual, Dente, en consonancia con todas las fuentes de distintos sectores consultados por este medio, aclaró que “el encuentro fue muy productivo porque se tocaron todos los puntos” y que “hubo ambiente de diálogo y predisposición a la búsqueda de consensos”.
Las banderas “morales”
En lo que pudo leerse como un “acto de reserva moral” la gran mayoría de los sectores dejó constancia de que creen que el libre mercado es la mejor manera de aumentar la producción de ambos granos, garantizar el abastecimiento interno y mejorar la rentabilidad de toda la cadena y no de algunos eslabones, como ocurre en la actualidad.
Y luego a regañadientes, algunos mucho más que otros, y en algunos casos hasta mirándose con desconfianza, como por ejemplo entre productores y molineros, todos los actores privados parecieron optar por el “mal menor” o “lo menos malo”, tragaron saliva y se arremangaron para dedicarse a darle forma a un sistema que afloje un poco el cepo que sufre el comercio de trigo y maíz desde 2006.
Un dato que ayer muestra que las opiniones se están alineando entorno a la propuesta que hizo AFA, cuyo espíritu es muy a pedir de lo que busca el gobierno, es que nadie sacó los pies del plato rechazándola de plano y poniendo sobre la mesa otra alternativa. Todo lo contrario, la puja de intereses entre sectores fue para que el plan contemple lo más posible las conveniencias de cada eslabón sentado ayer en la mesa.
En líneas generales, el plan de AFA consiste en que el Ministerio de Agricultura determine (en base a estimaciones de cosecha y declaraciones de los productores) un tonelaje para abastecimiento interno y otro para exportación. Así, cada productor cuando levante la cosecha tendrá dos certificados (uno de “Abastecimiento Interno” y otro “de Libre Disponibilidad”) y como todos los actores del mercado están en condiciones de exportar sin cupos predeterminados o nominados se generaría más competencia por la adquisición de la mercadería a exportar y se mejorarían los precios.
Qué se discutió ayer
Un punto clave a resolver es quién y cómo determinará la estimación de cosecha y lo que se destinará para el consumo interno. Por ejemplo, ¿consumo interno es todo lo que compran los molinos, por más que algo usen para exportan harina? o ¿es lo que usan los molinos para consumos indispensable o para todo consumo que vaya al interno? Ante esto, se propuso ayer armar un consenso consultivo, figura que en rigor ya existe pero nunca fue constituido.
En la producción no están convencidos de que, en trigo, por su estacionalidad (a diferencia de la soja, que el productor guarda y va vendiendo de apoco), el nuevo esquema reactive la puja de precios entre exportaciones y molinos mejorando los precios. Todo lo contrario, creen que los molinos mantendrán prebendas. Allí se barajaron alternativas para llevar a más molinos a los mercados de futuro para que puedan sostener la demanda a lo largo del año.
Un tema que insumió mucho fue bien operativo: los famosos certificados. ¿Quién los otorgará y emitirá? ¿Serán electrónicos o en papel? ¿Quién los autoriza? ¿Cómo se transfieren? ¿Sobre qué base se emitirán?, fueron preguntas muy debatidas.
Sobre la gestión de los certificados, los acopiadores sugirieron que, para que se respeten todos los eslabones de la cadena, el trámite se base en el documento 1116 A, que ellos otorgan cuando el grano está en el silo manteniendo así la trazabilidad.
Por el contrario, desde el corretaje sostuvieron que como la idea es que el certificado de libre disponibilidad (en la práctica un ROE) esté bajo control del productor, su gestión y otorgamiento debe quedar en manos y bajo control de éste (que además estuvo creciendo con instalaciones de almacenamiento propio) para que sea él quién defina como canalizarla de la forma que crea más conveniente y competitiva (cooperativa, corredor, acopiador o venta directa al exportador).
La Bolsa de Rosario insistió con su pedido de “que se respete el funcionamiento de la cadena de comercialización” buscando que la negociación de los certificados se realicen en los mercados institucionales, pero no obtuvo garantías al respecto de que el nuevo esquema fortalezca el volumen operado.
Por el lado de los exportadores se insiste que contra presentación de garantías suficientes, como avales bancarios, seguros de caución, el exportador pueda recibir ROE y contar con un plazo de hasta 60 días para completar la presentación de los certificados. También piden poder optar por registrar anticipadamente declaraciones juradas de ventas al exterior sin contar con los certificados, por más que para completar el trámite de obtención de ROE los deban presentar.
También se barajó pedirle al gobierno que, en tren de ampliar los actores de la demanda, exportadores chicos puedan sortear el pago anticipado de las retenciones, ya que no tienen la espalda financiera de los grandes traders para aguantar el descalce financiero.
¿Fideicomiso o no?
Un tema que ayer no generó consenso fue la creación de un fideicomiso, con fondos del Estado que sería administrado por las Bolsas, que permitiría que el sistema pueda soportar un posible el descalce de precios al financiarse la compra de mercadería. Para algunos se trata de una propuesta que abre la puerta a futuros entes de regulación del comercio y para otros es riesgosa por lo que implica manejar dinero del gobierno. Así y todo tampoco fue rechazado y por eso, formalmente, todavía sigue en el aire.
Pero una propuesta superadora al fideicomiso la propuso el Centro de Corredores de Rosario, es que ya que el Estado parece dispuesto a aportar financiamiento se lo pueda canalizar por herramientas de comercialización ya disponibles en los mercados de futuro para sostener la demanda de trigo contribuyendo a que más molineros puedan utilizarlas.
También se le sigue sacando punta a otro tema técnico de importancia: la operatoria con fowards, sobre el que se discutió habilitar un registro de contratos por un porcentaje limitado del saldo exportable.
Y con el trigo más cerca de la cosecha, la reunión insumió la mayoría del tiempo en el debate sobre el esquema para este cereal. Pero como el nuevo sistema también se presenta para el maíz, va de suyo que se necesitará seguir sacándole punta al nuevo sistema ya que se trata de un grano cuya comercialización es distinta, ya que de movida está en juego una mayor cantidad de toneladas.
Algunas declaraciones
“Queremos que los certificados estén en manos de los productores, apuntamos a mercados formadores de precios fuertes y solicitamos estudiar el financiamiento a través de las herramientas ya existentes en los mercados de futuro”, dijo el presidente del Centro de Corredores de Rosario, Gino Moretto.
“Es importante estudiar mucho los temas operativos vinculado a los certificados teniendo en mente que se respeten todos los eslabones de la cadena”, señaló Raúl Dente, de la Federación Nacional de Entidades Acopiadoras.
“Se está buscando pulir el sistema. Se avanzó en algunos temas y en otros todavía queda mucho por hacer, y la Bolsa ratifica la necesidad de que se logren avances en base a consensos y se promueva los mercados institucionalizados”, dijo el subdirector ejecutivo de la Bolsa de Rosario, Javier Cervio.
¿Y a cantarle a Gardel?
Ayer se logró avanzar en incipientes acuerdos en varios puntos (no están cerrados y todavía hay que masticarlos), mientras que otros temas todavía no lograron llegar ni a esa instancia. También ayer quedó claro que no habrá consenso pleno de todos los sectores y que tampoco el sector privado establecerá todas las cuestiones operativas, quedando así muchas cosas por resolver en manos del gobierno. Y atención que en la letra chica está el diablo, como dice el refrán.
Y si bien ayer los sectores no agendaron fecha para un nuevo encuentro, todo indica que finalmente el gobierno podrá anunciar que su nuevo plan para el trigo y maíz no sólo tiene consenso sino que hasta fue co-diseñado por el sector privado, como tanto le reclamaron en el pasado. ¿Otro logro de Cristina y a cantarle a Gardel?
Mariano Galindez