Con Grecia a la cabeza de los desastres provocados por los países mediterráneos, el euro tiende a perder valor en relación al dólar y otras divisas. Portugal y España ponen más condimentos a la salsa europea y, así, las cosas se complican para el euro, en un mundo donde -por el momento- lo que reina es la incertidumbre. Luego de haber llegado, en noviembre del año pasado, a un valor de u$s1,50 por euro, ha bajado a un nivel de tan sólo u$s1,31. Para hallar un valor tan bajo, hay que remontarse un año atrás. Cuando en febrero último parecía que la tendencia se revertía finalmente, los nubarrones se oscurecieron y la baja tomó nuevos bríos. A fines de abril de 2009, la relación del dólar con el euro era de u$s1,31 por cada unidad de euro. Estamos de nuevo en ese valor. En buen romance, el proceso de debilitamiento del dólar se corta y, por ahora. La moneda de EE.UU. muestra un nuevo ímpetu que la revaloriza. Sin embargo, en medio de este lío, la Reserva Federal no muestra signos de convicción para elevar la tasa de interés algo que haría acelerar y acentuar la suba del dólar; y ello es bueno para los granos. Un dólar devaluado representa un buen soporte para los precios de los commodities. Obviamente esto es pasajero, pero puede ayudar a que los precios no caigan mucho e incluso, en un contexto de fundamentals favorables, a que mejoren sustancialmente. Pese a todas las noticias negativas, sobre todo con la amenaza de una oferta en ascenso procedente de EE.UU., hay una que es excepción: nadie habla de una demanda en contracción por parte de China. Todo lo contrario, se aguarda que el mercado asiático se entone aún más. Y China lo demuestra con sus compras recientes. Un rumor que se está generalizando se refiere a la necesidad china de mayor volumen de maíz en vista de que la cosecha de este cereal en China ha sido peor de lo esperado y, por lo que se sabe, la actual campaña viene mal como resultado de heladas que han afectado parte del maíz ya implantado. Fuente: Manuel Alvarado Ledesma – Agrositio.com