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Miercoles 4 de Mayo de 2011
Uno de los cambios más significativos de las transformaciones productivas en el territorio es la reducción drástica de las praderas en las zonas agrícolas del Litoral, donde la soja expulsó a la vaca.
En los departamentos de Colonia, Soriano y Río Negro, se redujeron en 273 mil hectáreas las praderas y mejoramientos entre 2005 y 2010, lo que representa 54% del total de la baja a nivel del país
En esas zonas prácticamente dejaron de hacerse praderas consociadas con cultivos y rotaciones agrícola-ganaderas, para pasar a sistemas puramente agrícolas. La caída no fue compensada con aumentos relevantes en otras zonas, y el área total de praderas permanentes y mejoramientos extensivos bajó un alto escalón, de más de 500 mil hectáreas en seis años.
Las pasturas con leguminosas fueron la base de los avances productivos en la base forrajera de las décadas anteriores, pero en los últimos años, en particular en 2011, hay una tendencia a utilizar pasturas anuales con gramíneas y esquemas que incluyen suplementos con granos y otros subproductos de la agricultura.
De todos modos, el stock de pasturas con leguminosas –praderas y mejoramientos– todavía ocupa más de 1,7 millones de hectáreas –11% de la superficie total explotada con ganadería– y se sigue sembrando un área importante cada año: cerca de 350 mil hectáreas en 2010, que básicamente corresponden a la reposición de las pasturas perdidas y no implican aumentos en el área total.
La caída en el área con leguminosas forrajeras se da tanto en las explotaciones ganaderas de carne como en las lecheras, pero sobre todo en las primeras. Actualmente, cerca de la cuarta parte de la superficie con praderas está dedicada a la lechería y un tercio de las que se renuevan se siembran en estos predios. Los mejoramientos extensivos, en cambio, se destinan generalmente a la producción de carne.
Aumentos no registrados
Como las semillas de leguminosas requieren necesariamente ser inoculadas con rizobios, los proveedores de este insumo son los más calificados conocedores de la demanda e intenciones de siembra de estas especies.
En forrajeras hay dos empresas que representan entre 85 y 90% del mercado: Calister y Lage & Cía. Para actualizar la información consultamos a José Juan Díaz, principal de Calister, y a Martín Lage, ejecutivo de la segunda.
Luego de una fuerte caída en las siembras de 2009, se previó una recuperación en 2010; a esta altura del año pasado había una intención de siembra superior a la que finalmente se concretó. Los datos de DICOSE no muestran prácticamente cambios en las siembras de uno y otro año.
Dijeron los entrevistados que las lluvias de verano de 2010 produjeron mucho forraje (“pasto por las rodillas, de todos los campos salían vacas gordas”, afirmó Díaz) y eso siempre lleva a que los productores se amansen a la hora de invertir en pasturas.
Después siguió lloviendo mucho en otoño, lo que dificultó las siembras, y pasó la época más favorable para hacerlo. Es probable que se hayan concretado siembras tardías, a la salida del invierno y en la primavera temprana, en mayor proporción que en un año normal, y eso no lo recoge la información del año agrícola cerrado al 30 de junio.
Martín Lage destacó el aumento de las ventas de alfalfa y Lotus en agosto y setiembre del año pasado, algo que siempre ocurre, pero que en esta oportunidad tuvo una expresión mayor.
Escasez de semilla
En el último verano volvió a darse una merma en las cosechas de Lotus Rincón y Maku, que afectan al área de mejoramientos, y también de Lotus Corniculatus. La cosecha de estas especies es errática, manifestaron ambos entrevistados.
En el último verano volvió a darse una merma en las cosechas de Lotus Rincón y Maku, que afectan al área de mejoramientos, y también de Lotus Corniculatus. La cosecha de estas especies es errática, manifestaron ambos entrevistados.
El quid parece estar en la disponibilidad de Corniculatus, que ha ido menguando en estos años. Díaz afirmó que la salida de los semilleros del Litoral no ha podido ser compensada con aumentos de otras zonas, lo que incorpora factores estructurales que explican la caída, en línea con los cambios en los sistemas de producción.
La especialización, la experiencia de aquellos semilleristas, no fue suplida por incrementos en otras zonas: en el Este se concentra la producción de trébol blanco, en el Centro se produce el Rincón.
Este último verano, con seca intensa en varias zonas, fracasó la primera cosecha de Lotus (la que aporta mayores volúmenes), aunque hubo cierta recuperación en la de febrero. No se importa semilla de esta especie -o se importa marginalmente-, a diferencia de otras leguminosas, como alfalfa o trébol rojo, por ejemplo.
Cuando hay escasez de Lotus y su precio sube mucho, los productores lo sustituyen con otras especies procedentes del exterior. La disponibilidad de semillas de leguminosas, y consecuentemente su precio, es clave para estimar la siembra que se va a concretar efectivamente.
Comida ya
Pero el signo del momento está dado por la escasez de forraje; frente a esa realidad los ganaderos priorizan la necesidad de obtener comida rápidamente, para lo cual están sembrando mucha avena y raigrás, dijo Lage y concordó Díaz.
Lage destacó además la presencia creciente de leguminosas anuales (en mezcla con gramíneas), tales como el trébol Alejandrino, o el vesiculoso, nuevos materiales que, pese a que no ocupan todavía grandes áreas, hacen un excelente aporte en calidad de forraje, fijación de nitrógeno, palatabilidad de la pastura. El INIA y los semilleristas buscan y ofrecen nuevas alternativas forrajeras a los productores.
El empresario aludió también al alto costo de los cultivos forrajeros anuales con gramíneas, que requieren aplicaciones de urea y tienen exigencias de manejo muy estrictas para poder ser bien aprovechados.
Recuperación
José Juan Díaz indicó que el año pasado se vendió bien y hubo una recuperación importante respecto al año previo, 2009, el peor de la historia de la empresa (algo en lo que en su momento coincidieron los entrevistados). Recordemos que en el otoño de 2009 el sector estaba resentido por la sequía que exprimió la producción de los semilleros, sumada a la caída de los precios del ganado y de la carne por la crisis económica global.
Este año hay más entusiasmo, las ventas están más ágiles. A fines de marzo ambas empresas vendían 15% más en volumen que en el mismo período de 2010. La aceleración de las ventas al término del mes pasado se debió a las condiciones favorables del clima para la siembra. Como reflexionó Díaz, con los precios del ganado en relación al costo de las pasturas no se puede dudar en sembrar pasturas.
Lecheros
Si bien en la ganadería de carne se observa un aumento inequívoco en la intención de siembra de pasturas, no llega a ser explosivo; mantiene un ritmo cauteloso.
En cambio, en la lechería, el fenómeno tiene otro alcance y mucha mayor dinámica, como es característico en ese sector. El gerente general de Prolesa (la proveedora de insumos de Conaprole), Daniel Urgoiti, informó a El País Agropecuario que se registra un aumento de 35% en la demanda de semillas forrajeras (de praderas y verdeos) y de 50% en la de fertilizantes, respecto a igual momento del año pasado.
La mejora del precio de la leche al productor -que hoy supera los 40 cts de dólar por litro- puede estar en la base de esta actitud, pero Urgoiti advierte que los costos se han disparado: los precios de las semillas aumentaron poco, en torno a 4 o 5%, pero los fertilizantes subieron aproximadamente 40% y los granos alrededor de 50%, en un año.
Semillas
Una visión similar sobre la excelente oportunidad para invertir en pasturas que ofrece la actual relación de costos insumo/producto expuso Felipe González, principal de la firma semillerista Procampo: “Antes, sembrar una hectárea de pradera costaba tanto como comprar una hectárea de campo. Pero ahora vale 10 veces menos, como mínimo”.
Y sostuvo que, si bien la inversión ha ido aumentando en los últimos años, todavía es escasa, a la vista de las condiciones favorables de estos tiempos. El precio de las semillas no subió tanto (ni cerca) como el del ganado en estos años.
El desplazamiento de las praderas y pasturas sembradas a los suelos de segunda calidad –ya que los mejores fueron absorbidos por la agricultura comercial– y las duras sequías que se vivieron en el último lustro (en 2006, en 2008/2009, que en muchas zonas se repitieron en este último verano), fenómenos que acarrearon fuertes pérdidas financieras a los productores, explicarían la cautela con que todavía se mueve la demanda.
González enfatizó la mayor disponibilidad de especies forrajeras para dar respuesta a los principales problemas. Por ejemplo, la utilización de especies de producción estival, como el llantén forrajero importado de Nueva Zelanda, que, a diferencia de la maleza común de nuestros campos, pasa a ser una solución de alta calidad y volumen para enfrentar la tradicional escasez de verano, agravada por las cada vez más frecuentes sequías. Mezclas de llantén con trébol rojo y achicoria se siembran con ese objetivo.
También se diversifica la oferta de especies leguminosas y gramíneas con distintas características: las nuevas festucas, el dactilis –que sorteó con éxito la sequía de este verano–, los raigrás tetraploides, bianuales y perennes, los tréboles Alejandrino y subterráneo, el vesiculoso, el balanza, apuntan a variados objetivos, muchos surgidos a partir de la nueva realidad agrícola.
Señaló González la importancia de realizar cultivos cortos para cubrir el suelo entre soja y soja, por ejemplo lo que se llaman puentes verdes, y ahí la siembra de algunos de estos tréboles cumple cabalmente con esa función, ya que se desarrollan rápidamente, además de fijar nitrógeno en el suelo.
Lo que resalta en estos tiempos es la enorme cantidad de variantes de pasturas que se ofrecen a los productores, que determina esquemas productivos diferentes. Por ejemplo, González expresó que hay establecimientos lecheros muy importantes que producen en base a raigrás de ciclo largo todo el año y el trimestre diciembre-febrero lo cubren con alfalfa.
Se pueden sembrar dos variedades de raigrás juntas: una para cubrir la demanda inmediata y otra de maduración más tardía para estirar el ciclo, o en siembras combinadas con avena, cuya demanda agotó tempranamente las existencias.
En la actualidad la tendencia ha sido definidamente apuntar a estas opciones, de modo de producir rápidamente los volúmenes de fibra que faltan para enfrentar el inminente invierno.
Fertilizantes
La demanda también recae sobre los fertilizantes, sostuvo Sergio Suárez Cibils, gerente comercial de ISUSA: “Estamos trabajando a full en las dos fábricas y aun así no damos abasto. Se sigue importando superfosfato”.
Recordemos que esta empresa agregó una fábrica nueva en este último año, localizada en Agraciada, que aumentó 50% la capacidad de producción. A pesar de que ISUSA realiza una buena parte de las aplicaciones de fertilizante en el campo, no le es posible determinar en todos los casos si están destinados a pasturas nuevas o a refertilizaciones de las ya instaladas. De todos modos, es clara la intensa actividad de los productores, tanto agrícolas (que de lejos ocupan el primer lugar en los rubros) como lecheros y ganaderos de carne, en cuanto al agregado de fertilizantes.
Suárez Cibils destacó que algunos productores prefieren utilizar fosfatados, con o sin azufre, para aprovechar los beneficios fiscales que se establecieron para esos insumos, tanto los que tributan IRAE como IMEBA, que pueden descontar hasta 12% de su compra. Para acceder a este beneficio los fertilizantes utilizados no pueden contener nitrógeno ni potasio.
Ciertos fertilizantes subieron algo de precio en los últimos meses. Sin embargo, la situación política del Norte de África no tuvo mayor incidencia, aunque se registraron atrasos en algunas cargas, hubo algún problema de abastecimiento, pero los precios no se dispararon como ocurrió con el petróleo, por ejemplo. También hubo problemas en Japón, que complicaron el abastecimiento de ácido sulfúrico.
Pero lo realmente importante para el entrevistado es la relación de precios entre los productos agropecuarios y el costo de los fertilizantes, sumamente favorable para los productores, como tal vez no se haya dado antes. Los granos, la leche, la carne, tienen valores muy altos en términos históricos, y subieron en forma acelerada, muy por encima de lo que lo hicieron los fertilizantes, después de las brutales oscilaciones acaecidas en el distorsionado período que estalló en la primavera de 2008.
Relaciones amistosas
La zafra de terneros, a mediados de abril, todavía estaba en sus comienzos, recién se estaban incrementando las ventas, abultando las pizarras de las ferias y pantallas. Tal vez por eso los criadores parecen lerdear, todavía aparecen poco en el mercado de los insumos para pasturas.
Esa actitud sorprendió a más de un pro-veedor, que esperaba mayor dinamismo aún que el que se concreta en la plaza.
La relación de precios entre terneros y costos de las praderas es ampliamente favorable para los ganaderos, como pocas veces lo ha sido. Un ternero de destete, de unos 150 kilos, presentado como debe ser, vale hoy cerca de U$S 400, mientras los insumos para una hectárea de pradera totalizan alrededor de U$S 300, a los que hay que sumar lógicamente los costos de contratar maquinaria, o en caso de que sea propia, agregar personal, amortizaciones y depreciaciones, además de los costos de oportunidad del uso de la tierra.
Un lechero, que cobra unos 40 cts de dólar por litro, paga esa pradera con 750 litros, financiada en seis cuotas sin interés.
Ha llegado, sin dudas, la hora de sembrar.
EL PAIS