Con 20 medallas de oro y una Gran Medalla de Oro resultó Argentina en el último Concurso Mundial celebrado en Bruselas. El importante torneo premió a las bodegas Michel Torino, Alta Vista, Finca Eugenio Bustos, Caelum, Bodegas Universo Austral, Atamisque, Bodega del Desierto, Pernod Ricard, Dante Robino, La Celia, Don Carlos y Flichman.

La única Gran Medalla de Oro fue para Michel Torino Don David Tannat 2008, de Cafayate Michel Torino Estate.

Su winemaker Rodolfo Sadler, se mostró muy satisfecho por el galardón, porque el Tannat de Cafayate tiene, como todo buen vino, una historia detrás. “En el año 2006, dada la gran aceptación de la línea Don David no sólo en el mercado nacional sino también en los principales mercados del exterior, los directivos de la compañía nos solicitaron a los técnicos, aumentar la cantidad de varietales que la componían y que en el futuro podían ser referentes de calidad de dicha línea y de los fabulosos vinos del Valle de Cafayate. En función de ensayos realizados años atrás con diferentes variedades y debido a la calidad de los vinos obtenidos no fue difícil la elección. Sin duda, el Tannat de Cafayate debía ser posicionado como un futuro “pura sangre Calchaquí”, resaltó.

Las uvas Tannat destinadas a Don David se desarrollan sobre sistemas de conducción de parral, “quizás uno de los puntos más importantes de esta variedad que necesita del tiempo para llegar a la madurez polifenólica necesaria, sin que los granos sean plasmolizados por la acción de un sol persistente y donde el parral le ofrece la protección adecuada”, comentó Sadler.

Para terminar de suavizar los potentes taninos de esta variedad se procede de la siguiente forma: “Trabajamos con maceraciones prefermentativas y descubes anticipados, lo que evita que el Tannat se cargue de un gran contenido tánico. El paso del tiempo en barricas de roble francés, donde el vino termina su fermentación alcohólica, realiza su maloláctica y permanece con sus lías durante 12 meses, terminan de suavizarlo”.

El resultado final es un vino de colores vivaces y profundos, maduro y redondo en boca.

Así lo describe el enólogo. “Este vino presenta un profundo color rojo -aunque un periodista inglés amigo dice que es negro- con tintes violáceas (si logramos observarlo en los costados de la copa ya que de otra manera sería imposible). Sus aromas recuerdan a ciruelas maduras, moras y frutos rojos. Es redondo en boca y con una gran amplitud, donde su paso por barrica es sólo un complemento a su gran caudal de frutas”.


Gabriela Malizia

 


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